¿Cuánto es demasiado?
Cuando su mayor deseo es también su mayor temor
Transcripción del video
Cuando su mayor deseo es también su mayor temor
Una vez asistí a una presentación de David Lansky, de Family Business Consulting Group, sobre la “continuidad del patrimonio familiar”.
Tuve un momento de revelación al ver una de sus diapositivas:
Decía: “Lo que los benefactores más desean… es también lo que más temen”.
Vaya. Nunca había escuchado a nadie decirlo de esa manera, así que pensemos en ello.
Las personas trabajan duro para crear riqueza para su familia.
Trabajan por su patrimonio para que su familia esté segura y feliz, tenga cosas bonitas, reciba una excelente educación y una excelente atención médica, y por muchas otras razones similares.
Quieren que sus hijos tengan una gran vida y, a menudo, no quieren que sus hijos tengan que trabajar tan duro como ellos.
Hasta aquí, todo bien.
Pero en las familias que han creado más riqueza de la que podrían usar en varias vidas, empiezan a surgir algunas dudas, y estos padres se preocupan por dejarles demasiado dinero a sus hijos
¿Cómo asegurarse de que los miembros de su familia sean beneficiarios de su empresa familiar, y NO sus víctimas?
Hay muchos factores que complican las cosas y que pueden provocar disputas, celos y falta de motivación, por mencionar algunos.
Lamentablemente, el hecho de que la riqueza pueda ser una bendición O una maldición siempre nos acompañará.
Cuando usted busca transmitir su patrimonio a sus hijos, necesita tener claro “por qué” quiere hacerlo.
Y luego necesita determinar “cómo” hacerlo, de una manera que esté alineada con el “por qué”.
Tiene que MIRAR hacia el futuro y definir todos los detalles de CÓMO lo va a hacer, asegurándose al mismo tiempo de que esos detalles estén alineados con el POR QUÉ
Algunas familias SÍ transmiten su patrimonio a sus hijos, SIN el temor que experimentan otras familias.
Las familias que lo hacen bien son muy cuidadosas con el cómo, y se han tomado el tiempo de hablar con toda la familia sobre el qué, el por qué Y el cómo.
No siempre es fácil tener estas conversaciones cruciales, pero tenerlas es lo que distingue a las familias exitosas de aquellas en las que el temor está justificado.
Se puede lograr, pero no sucederá por sí solo. Aunque, claro, nada importante sucede por sí solo.
Ayer era un buen día para empezar a hablar de ello, pero hoy tampoco está mal.

