Family business and legacy adviser

La comunicación sabe mucho mejor

Elegir el tema de esta semana fue muy fácil, ya que las fallas de comunicación aparecen con bastante frecuencia en mi vida diaria. También he notado últimamente cambios en los hábitos de la gente en cuanto a su forma de comunicarse, y no siempre para bien.

El primer tema es la elección entre comunicar o quedarse callado. Cuando recibo un dato que podría tener un impacto en otra persona, mi instinto me dice que tengo el deber de comunicarle esa información, y normalmente eso debería hacerse bastante rápido. Lamentablemente, siento que estoy en minoría en este aspecto. ¿Cuántas veces le ha pasado pensar “ah, si hubiera sabido de antemano que… habría actuado de otra manera”?

Tal vez sea una cuestión de “estilo” personal, pero me parece importante compartir mis ideas con mis seres queridos y ser transparente con mis intenciones. Si me guardo todo en la cabeza, no me va a ayudar.

En cuanto a la frecuencia de la comunicación, creo que más seguido es mejor que menos seguido. A veces eso lleva a la repetición, pero prefiero ese escenario, sobre todo si se compara con lo contrario, que se resume en “Ah, no sabía” o “Ah, se me olvidó”.

¿Cómo comunicarse? La tecnología actual nos da opciones que no existían hace algunos años. Hace mucho que no envío una carta por correo (aparte de una carta de requerimiento reciente), ni un facsímil (un “fax”).

Pero últimamente he participado en conferencias telefónicas, he enviado y recibido mensajes de texto, he hablado por teléfono, he asistido a varios webinars, he conversado por Skype, he enviado tuits y muchos correos electrónicos, he actualizado mi perfil de LinkedIn y he escrito blogs. Incluso tuve anoche una cena a solas con mi esposa, para celebrar sus 4_? años.

Hace varios meses escribí un blog (en inglés) en el que hablaba de tener conversaciones, en lugar de simplemente comunicarse. Tomarse el tiempo de sentarse juntos para hablar de cosas importantes sigue siendo tan beneficioso como antes, aunque esté menos de moda.

Las conversaciones de verdad son la forma ideal de enseñar a los hijos o a los empleados (¡sin olvidar a los hijos que también son empleados!). Cuando uno se toma el tiempo de conversar, de hacerse escuchar y de escuchar a la otra persona, puede descubrir puntos de vista reveladores. Se puede confirmar si el mensaje fue bien recibido y bien comprendido, y si no, se puede aclarar.

En el mundo emergente del “coaching” personal y ejecutivo, todo se centra en las conversaciones entre el coach y la persona. El coach sirve casi únicamente para hacer preguntas, y el resultado es que la persona reflexione sobre distintos puntos de vista en los que de otro modo no se le habría ocurrido pensar.

Pero requiere esfuerzo. No siempre es fácil empezar. Pero la buena noticia es que, una vez que se empieza, es más fácil continuar.

Finalmente, mi blog sobre la comunicación no podría terminar sin hablar del idioma elegido. Cuando se tiene el lujo de poder comunicarse en más de un idioma, creo que vale la pena practicar no solo en el idioma más natural, sino a veces también en el otro (o los otros). Aunque eso implique una corrección (gracias a mi hija, con sus buenas calificaciones en francés de primero de secundaria).

Mi título hacía alusión a los anuncios de bebidas espirituosas de la SAQ, pero voy a terminar con otra bebida, la leche. Cuando hablo de comunicación, hacer un esfuerzo está bien, ¡pero dos es mejor!

Steve Legler “entiende” a las familias empresarias.
Comprende los problemas que enfrentan las familias, así como la manera en que cada miembro de la familia ve las cosas desde su propio punto de vista.
Se especializa en ayudar a las familias empresarias a transitar por las áreas difíciles donde la familia y la empresa se superponen, escuchando las inquietudes y las ideas de cada persona. Luego ayuda a la familia a trabajar en conjunto para cerrar brechas mediante la construcción de objetivos comunes, basados en sus valores y su visión compartidos.
Su trayectoria en la empresa familiar, su experiencia al frente de su propio family office, junto con su formación y capacitación en coaching, facilitación y mediación, lo hacen especialmente idóneo para asesorar a familias empresarias y familias con patrimonio.
Es autor de Shift your Family Business (2014), obtuvo su MBA en la Richard Ivey School of Business (UWO, 1991), es titular de la credencial CFA (CFA Institute, 2002), Family Enterprise Advisor (IFEA 2014) y ha recibido las acreditaciones ACFBA y CFWA (Family Firm Institute 2014-2015).
Se enorgullece de su capacidad para ayudar a las familias a crear la armonía que necesitan para sostener el legado que desean. Para saber cómo, comience por suscribirse a su boletín mensual y a sus blogs semanales aquí.

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