¿En mi jacuzzi? Tal vez sí, pero ese no es nuestro tema esta semana. Pero ¿dónde debería haber siempre lugar?
Los temas de los que hablo aquí suelen estar relacionados con las familias en los negocios o, como se dice en inglés, las “business families”.
Hay una distinción importante entre estos dos grupos, es decir, la “familia” y la “empresa”. ¿Hay siempre lugar en la familia, en la empresa o en ambas?
Para mí la respuesta es bastante evidente, pero reconozco que para muchos no siempre es fácil separar estos dos grupos. Para algunas familias, cuando uno forma parte de la familia, se da por hecho que va a trabajar en la compañía.
Para otras, es menos seguro. A menudo no hay suficiente lugar para todos en la empresa, lo que puede provocar celos, pero en otras circunstancias puede haber sentimientos de obligación hacia la familia.
No hay nada nuevo aquí, pero quiero estimular la reflexión de los lectores que enfrentan estas situaciones en sus familias y en sus empresas.
Hace poco tuve la oportunidad de hablar con la madre de una familia que dirige una compañía con cientos de empleados.
Para ese tipo de familia, la cuestión de encontrar un lugar para sus cuatro hijos en la empresa es sin duda menos difícil de lo que será para una familia dueña de una simple tiendita de la esquina.
Uno de los primeros pasos es saber si cada miembro de la familia quiere trabajar en la empresa familiar. Notemos también que la respuesta podría variar según la edad de la persona, además de sus circunstancias personales.
También habrá que preguntarse si la empresa tiene lugar para recibir a este empleado. Como suele suceder, aquí pueden surgir ambigüedades. ¿En qué puesto? ¿Con qué sueldo? ¿Le estamos “creando un trabajo”?
¿Hay una lista de requisitos previos antes siquiera de ser considerado para un empleo en la empresa familiar? ¿O los requisitos se aplican solo a quienes esperan ocupar un puesto de dirección? ¿O para convertirse en accionista?
Es bastante fácil hacer entender a la gente que los puestos en una empresa pueden ser limitados, y por lo tanto es muy posible que algunos miembros de la familia no puedan llegar a ser empleados de la compañía familiar.
Pero si es posible que no haya lugar de sobra en la compañía, ¿dónde hay siempre lugar?
Hay lugar de sobra en la familia.
Esto parece evidente para la mayoría de las personas. Sin embargo, lo que sucede con demasiada frecuencia es que el orden de prioridades entre la compañía y la familia está completamente al revés.
El énfasis está demasiado a menudo en el “qué” y el “cuánto” de hacer crecer la empresa. Está muy bien construir algo que nos dé orgullo, riqueza y un estilo de vida cómodo.
Por lo que he visto, con demasiada frecuencia la parte que se olvida es la de la familia.
En la familia se habla menos del “qué y cuánto”, y más bien del “por qué”, el “cómo” y el “para quién”.
Mi libro, Shift your Family Business, tiene como subtítulo “Deje de trabajar en su empresa familiar y trabaje más bien en su familia empresaria”.
En cierto momento, el “liderazgo” de la empresa y de la familia debe reconocer que la compañía es un ACTIVO que pertenece a la familia, pero que su verdadero legado pasará por los miembros de su familia, sin importar lo que suceda con la empresa con el paso del tiempo.
Quisiera subrayar un punto importante aquí. No hablo de situaciones en blanco y negro. No recomiendo abandonar una para lanzarse a la otra.
Pero dado que a menudo es la familia la que sale perdiendo, y que trabajar en la empresa es más “motivador, divertido y fácil”, y que es más natural y forma parte de nuestros reflejos, a veces tenemos que obligarnos a mirar la importancia de la familia y darle prioridad.
Debe haber lugar de sobra en la familia, para todos y cada uno, sin importar su contribución a la empresa.
