Family business and legacy adviser

Paciencia: importante, ¡pero el trabajo es lo primero!

A principios de esta semana, un paisajista con quien trabajamos desde hace más de diez años hizo algunos trabajos en nuestro patio trasero.

Después de que se fueron los trabajadores, miré los arbustos que acababan de plantar y, por un instante o dos, me sentí un poco decepcionado por lo pequeños que eran.

Pero después de reflexionar un poco, empecé a sonreír, al pensar que lo importante ya estaba hecho: plantarlos. Para lo demás, solo hacía falta paciencia.

Es importante ser paciente en muchos ámbitos, y también adoptar una actitud positiva, al tiempo que desarrollamos nuestra capacidad de gratificación diferida.

Pero la paciencia, la actitud y nuestra capacidad de esperar recompensas no son suficientes en la mayoría de los casos.

Al igual que el paisajista, que había hecho el trabajo (y a quien le pagué por hacerlo) de plantar estas nuevas plantas, es importante no olvidar que a menudo se necesita cierto esfuerzo antes de poder esperar con paciencia.

En una familia empresaria, los padres que simplemente esperan a que su hijo tenga edad suficiente para venir a trabajar en la compañía, sin haberse tomado el tiempo de educarlo y prepararlo, sin duda se sentirán decepcionados.

Del otro lado de la misma moneda, el joven que espera tener un empleo simplemente porque forma parte de la familia, sin hacer el esfuerzo de educarse y prepararse para sus funciones, también se arriesga a la decepción.

Cuando llegue el momento de pensar en los temas de sucesión de la compañía o en la transferencia de la empresa a la siguiente generación, o en ambos, el trabajo de preparación se vuelve aún más importante que la simple paciencia.

Si queremos un hermoso seto maduro dentro de cinco años, es hoy cuando hay que pensar en ello. No es simplemente siguiendo en las mismas funciones como llegaremos a desarrollar las capacidades de liderazgo y las estructuras de comunicación que harán falta.

Con demasiada frecuencia, la familia concentra sus esfuerzos en el lado del “negocio”, creyendo que todas las cuestiones del lado de la “familia” se resolverán solas. O se dicen que tendrán tiempo de pensar en ello “más adelante”.

Si está leyendo estas líneas y reconoce a miembros de su familia, sepa que está lejos de ser el único.

Pero sepa también que la paciencia probablemente no resolverá la situación por sí sola. Tal vez no vea qué esfuerzos puede hacer de inmediato, pero permítame darle algunas pistas.

Para mí, la palabra más importante en la expresión “empresa familiar” no es “empresa”, sino más bien “familiar”. Cuando hablamos de familia, es porque no se trata simplemente de una persona, sino de varias.

“Ah, sí”, ya lo escucho decir, “pero en nuestra casa realmente hay una sola persona que toma todas las decisiones”.

Pero esa persona (las más de las veces, Papá) no estará siempre ahí, y la familia tiene la obligación de prepararse para el futuro. Sí, requiere esfuerzo, pero sin esfuerzo, la paciencia no bastará.

Varias personas también significa varios vínculos, y los vínculos pueden volverse más fuertes y estrechos con más comunicación. Hablen entre ustedes de los desafíos de la familia dentro de 5 o 10 años, en distintos escenarios.

Empiecen a pensar cómo van a trabajar juntos cuando Papá ya no esté. ¡No olviden hablar también con Papá! Es posible que al principio no quiera hablar de eso con ustedes, pero si se entera de las conversaciones que tienen entre ustedes, ¡con el tiempo podría interesarse en lo que piensan!

Esperar con paciencia, incluso cruzando los dedos, no suele dar los resultados deseados. Pero con un poco de trabajo, de esfuerzo, de comunicación y de intercambio de ideas y pensamientos, las probabilidades de que la paciencia sea recompensada son mucho mayores.

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