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Disfrutar de muchos finales evitando el “¡Por fin!”

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Jugando con palabras parecidas, enésima parte

Hace poco, mi esposa y yo volvimos a estar en modo “casa llena” durante unos días, ya que nuestros dos hijos, recién graduados de la universidad, decidieron honrarnos con su presencia al mismo tiempo.

Siempre disfruto el estímulo mental de este tiempo en familia, cuando nuestros sentidos del humor, parecidos pero diferentes, se reencuentran y se combinan para provocar muchas risas.

Una noche me dieron el gusto mientras les contaba los mejores momentos de un episodio reciente de America’s Got Talent que había visto, y fue entonces cuando me di cuenta de que la palabra “final” tiene varios significados posibles.

Agréguele el hecho de que a menudo pronuncio mal esa palabra a propósito, como “finally” (por fin, en inglés, para causar risa), y ya tiene el origen de esta entrada.

Veamos si puedo convertir todo esto en algo útil para quienes forman parte del ecosistema de la transición patrimonial familiar.


Al menos tres tipos de finales

Mientras adelantaba la grabación del episodio, me detuve en algunos números que me parecieron dignos de compartir, incluido uno que tenía un final visual muy bonito que disfrutamos.

Así que ahí está el primer tipo de final: el cierre de un número en particular, los últimos segundos de una presentación que duró un par de minutos.

Luego vimos partes de un par de números más del episodio de 2 horas, antes de ver por fin la última presentación, que fue el final de ese episodio.

Imagine todos los intentos de usar cada “doble sentido” posible, de fingir no entender lo que alguien quiso decir, el sarcasmo y cualquier otro tipo de pulla que pudiéramos emplear para intentar confundir, frustrar o, en fin, sacarle una risa a nuestro trío familiar.

Por supuesto, incluso mencionamos la idea de que en unas semanas podríamos ver la “gran final” de la competencia, que sería entonces otro tipo de final.

Así que ya teníamos el final de una presentación, el de un episodio y el de una temporada.


Los recorridos, no solo los destinos

Al intentar convertir este tiempo en familia en una entrada del blog, mi mente se fue hacia los distintos horizontes de tiempo y el hecho de que cada uno tenía un punto final.

Me hizo pensar en cada final como un punto de llegada, o destino.

Como escribí en No existe un destino, prefiero enfocarme más en el recorrido.

De hecho, después de cada final, siempre hay algo más a punto de comenzar.

Llevando esto al tema central de este blog, la idea de la continuidad familiar y de la transición de una empresa a la siguiente generación de la familia, pensemos en esto en relación con las perspectivas de la “NowGen” y la “NextGen” de una familia.


De vuelta al largo plazo y a los arcos de la vida

Como señalé la semana pasada en Planificación paso a paso para el trabajo de transición de la empresa familiar, solo se puede planificar hasta cierto punto en este trabajo, porque cada paso depende de cómo resultó el anterior.

Es casi como si hubiera una serie interminable de finales, cada uno seguido de otra ronda de qué sigue.

El truco está en tomarse periódicamente el tiempo de reflexionar sobre cómo encajan estos pasos cuando se miran desde una perspectiva de muy largo plazo, la del “arco de la vida”.

Las transiciones patrimoniales familiares son intergeneracionales por definición, así que sin duda nos conviene mirarlas desde ese lente.

A muchas personas les cuesta “ir ahí”, sobre todo porque eso las obliga a pensar en cómo se verán las cosas en un mundo “después de mí”, es decir, después de mi último final. (Ya sabe, “si me muero” en lugar de “cuando me muera”).

Pero solo se puede llegar hasta cierto punto si no se considera esa perspectiva.


No se prepare para un “¡Por fin!”

Cerremos con un vistazo a un par de versiones del “por fin” que le convendrá evitar.

Primero, por favor no vea la “planificación patrimonial” y la “planificación de la sucesión” como eventos que consisten en poner ideas y decisiones por escrito como un pendiente más de una lista de tareas.

Demasiadas personas hacen este trabajo, junto con expertos externos, y una vez que firman los documentos, exhalan y dicen “por fin”, ya quedó.

Es un proceso, no un evento, y nunca se termina.

Segundo, por favor asegúrese de no organizar las cosas de manera que se creen las condiciones para que sus herederos, en silencio y de forma inconsciente, deseen su muerte.

Demasiadas personas se ponen en una situación en la que la vida de sus hijos será mucho mejor después de su fallecimiento que durante su vida.

Realmente no querrá que su muerte provoque en ellos una reacción de “¡¡¡por fin!!!”.

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