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Dejar un legado del que se sientan orgullosos

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Usted SÍ dejará un legado, le guste o no

Esta semana quiero abordar un tema del que mucha gente habla, pero no siempre se refieren a lo mismo cuando usan la palabra.

Legado es una palabra grande, a pesar de tener solo seis letras.

Llevo cerca de una década prestando atención a las personas que escriben y hablan sobre el tema, y aunque no me considero la autoridad en la materia, sin duda tengo opiniones firmes sobre algunos de sus aspectos que quiero compartir.

También quiero hacer varios reconocimientos a algunas de las personas de quienes he recogido parte de la sabiduría que ahora intentaré transmitir.


Esto NO es opcional

Mi primer reconocimiento es para David York, cuyas palabras han inspirado varias de mis publicaciones semanales a lo largo de los años. Vea, por ejemplo, Striving for the All and Nothing Inheritance.

York habla del hecho de que dejar un legado no es opcional, es decir, usted dejará uno, le guste o no.

¿Será grande o pequeño? ¿Será positivo o negativo? ¿Durará siglos o se desvanecerá en meses? Quizás esas sean las preguntas que deberían preocuparle, pero algún tipo de legado sobrevivirá a cada uno de nosotros.

Una vez que entendemos y aceptamos este hecho, ojalá nos ayude a enfocar algunas de nuestras acciones de maneras que aseguren que el legado que finalmente dejemos se parezca a algo de lo que esperamos.


El patrimonio NO es un legado

Mi siguiente reconocimiento es para David Werdiger, por recordarme, en su boletín más reciente, una cita del hombre que merece miles de reconocimientos de todos nosotros, James E. Hughes Jr., también conocido como Jay Hughes.

Werdiger cita a Hughes cuando dice:

“Los fundadores crean patrimonio, pero los herederos crean legados”

En un minuto profundizaremos en la segunda parte, pero por ahora concentrémonos en los fundadores y el patrimonio.

Demasiados fundadores creen que el patrimonio que crearon será su legado y, por lo tanto, que cuanto mayor sea el patrimonio, mayor será el legado.

Entonces siguen enfocándose en hacer su proverbial pastel lo más grande posible, bajo la suposición equivocada de que la cantidad y el tamaño son lo que vale la pena perseguir para asegurar un legado duradero.

Esa es una visión miope.

No existe una fortuna “demasiado grande” como para echarla a perder. De hecho, hay muchos ejemplos de “correlación positiva” en ese sentido.


No olvide la parte de las personas

Mi último reconocimiento es para Tim Belber, quien inspiró esta publicación allá por 2017, titulada Is Your Continuity PAL in Danger?

El argumento de Belber se plantea como una ecuación: P + A = L.

Las personas (People), más los activos (Assets), es igual al legado (Legacy).

Lo que quiere decir es que, si bien el legado de cualquier persona incluirá los activos que acumuló en su vida, en realidad no habrá un legado a menos que haya personas a quienes les importe lo suficiente como para llevarlo hacia el futuro.

A veces hablo del hecho de que, cuando somos bebés, alguien nos cambia los pañales, pero en el otro extremo de la vida a veces volvemos a necesitar pañales, y ahora, en lugar de cambiarles los pañales a nuestros hijos, es probable que sean nuestros hijos quienes se encarguen de cambiarnos los nuestros.

Si quiere que se los cambien con amor (y a tiempo), más vale asegurarse de que las relaciones con sus hijos, que quizás sean quienes tomen las decisiones, estén debidamente cuidadas y nutridas.


Preparar a los herederos para los activos

Todo esto encaja muy bien en la categoría de preparar a sus herederos para recibir los activos que con el tiempo heredarán.

Normalmente se pone muchísimo esfuerzo en el otro lado de esa ecuación, es decir, en preparar los activos para los herederos.

Lo que las personas y familias sabias por fin están comprendiendo es que el tiempo y el esfuerzo dedicados a preparar a los herederos nunca se desperdician.


De vuelta al título de esta publicación

Mientras pensaba en el título de este texto, me topé con la idea del orgullo y de si sus herederos se sentirán orgullosos del legado que heredan.

No creo que sea exagerado pensar que este es el elemento clave que se requiere en el legado que uno deja.

Si más personas vivieran su vida con este tipo de lema siempre presente, “Actuaré de maneras que enriquezcan mi legado, sabiendo que mis hijos se sentirán orgullosos de mantener vivo mi legado”, probablemente sería algo bueno.

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