Transacciones vs. transiciones
Mi último blog trató sobre el taller de FOX al que Tom y yo asistimos en Nueva York hace poco más de una semana. Lo terminé hablando del proceso de “descubrimiento”, que puede resumirse así: si quiere llegar a algún lugar, primero tiene que averiguar dónde está ahora.
Todo suena muy simple, pero como suelo decir, simple no siempre significa fácil. De hecho, rara vez lo es. Lo que sí ayuda a hacer cosas difíciles, sin embargo, es que se las expliquen en términos sencillos. Me enorgullece poder hacerlo.
Uno de los grandes temas que surgieron en la conferencia de FOX fue que a los asesores de nuestro ámbito se les busca en tiempos de transición. También es en esos momentos cuando nuestro valor para los clientes es más evidente.
La transición que más a menudo asociamos con las empresas familiares es la sucesión. Es uno de esos temas que parecen posponerse siempre, por un par de razones principales. La primera es que el fundador está demasiado ocupado dirigiendo su empresa como para “perder” tiempo en esas cosas. La segunda razón es que no es tan fácil como parece.
Es simple decir que se debe tener un plan de sucesión, pero no es fácil elaborarlo y ponerlo en marcha. Sin embargo, la sucesión es solo una de las grandes transiciones que se presentan y, lamentablemente, la mayoría de las demás transiciones padecen la misma realidad de “parece simple, pero no es fácil”.
En la conferencia, los asistentes contaron historias sobre la venta de una empresa, divorcios, segundas nupcias, enfermedades, fallecimientos, hijos que entran a la empresa o salen de ella, disputas familiares, familias reconstituidas, el ingreso de personas a residencias de ancianos e incluso a centros de rehabilitación. Prácticamente recorrimos toda la gama de cosas que le pueden pasar a una empresa o a una familia adinerada.
Lo que quiero señalar aquí es que, en momentos como estos, es tranquilizador contar con el apoyo de personas que le ayuden a enfocarse en el panorama general. Son acontecimientos importantes y, a menudo, transiciones importantes en la evolución de la familia.
Muchos asesores solo miran una pequeña parte del panorama, y por lo general eso también está bien. Pero permítame traer a colación la otra palabra del título de este blog: transacciones. Una transacción es simplemente un hecho puntual.
Usted compra 1000 acciones en su cuenta y recibe un comprobante de la operación. Va con su notario a firmar un documento para vender una propiedad, se registra, recibe una factura: más transacciones.
Estas transacciones suelen estar a cargo de especialistas que manejan este tipo de transacciones todos los días, todo el día. No se puede esperar que tengan la visión de conjunto necesaria para asesorarle en lo que respecta a las transiciones de su vida.
No siempre es fácil encontrar el tipo de asesoría que uno busca. La confianza es un tema ENORME, como debe ser. Pero junto con la confianza está la objetividad. Sí, la objetividad.
Un asesor objetivo es alguien que le ayuda a decidir qué hacer y cómo hacerlo, sin importar cómo él o ella (el asesor) pueda beneficiarse. Por favor, no olvide esto al decidir de quién seguirá los consejos.
Abordaré este tema en mi próximo blog, en el que hablaremos de otro término nuevo con el que nos topamos en FOX, el de arquitectura abierta. Me tomó un minuto o dos entender de qué hablaban los demás cuando usaban ese término, y tuve que explicárselo a Tom en la pausa para el café.
Publicaré un blog sobre el tema en la próxima semana. Espero que sea informativo y, como de costumbre, trataré de que no sea técnico.