A veces, cuando uno escucha un término nuevo, tarda un poco en asimilar su verdadero significado. Me pasó esta semana, pero mientras más pienso en el término, más me gusta.
Hace unos seis meses me uní a un grupo llamado Purposeful Planning Institute, en gran parte porque el término “Purposeful” (con propósito) realmente resonó conmigo. Si vamos a hacer planes (casi siempre una buena idea), ¿por qué no hacerlo con un propósito verdadero y bien pensado?
El PPI organiza cada verano un Rendez-Vous anual en Colorado, y ya hice planes para asistir, porque me encanta la idea de intercambiar historias e ideas con personas afines. Seguramente habrá al menos una entrada de blog como resultado de ese viaje.
Pero una de las características más interesantes del PPI es la conferencia telefónica semanal de todos los martes al mediodía. La calidad de los ponentes es excepcional, y esta semana pudimos escuchar a Dean Fowler, quien ha trabajado con familias empresarias durante unos 30 años. La mayoría de sus clientes son de tercera y cuarta generación, porque él decidió conscientemente trabajar con familias exitosas.
Al inicio de su carrera, Fowler trabajó con familias disfuncionales, por lo general en casos en que se impugnaban un testamento y una planificación sucesoria después de que fallecían los padres adinerados. Como explicó en el preámbulo de su charla, esas planificaciones sucesorias no fracasaron porque las hubieran hecho malos abogados, malos contadores y malos agentes de seguros de vida. Había algo más ocurriendo (o NO ocurriendo) entre los miembros de la familia.
Al haber trabajado tanto con familias disfuncionales como con familias exitosas, pudo ver qué funcionaba y qué no. Sé que aquí no le haré completa justicia a su charla, pero hubo dos conclusiones clave que me llevé.
La primera es la planificación premediada y la segunda, una nueva generación proactiva. Proactivo es una palabra que tardó en gustarme, y seguramente retomaré en un blog futuro el tema de que la nueva generación asuma un papel más activo, pero la planificación premediada fue lo que más me llamó la atención, y en lo que realmente quiero enfocarme hoy.
Por definición, el trabajo de Fowler como mediador era necesario porque había un desacuerdo DESPUÉS de los hechos. Se habían puesto en marcha unos planes, la persona responsable de esos planes falleció y los sucesores no estuvieron de acuerdo con ellos, así que se necesitaba un mediador.
La planificación premediada, en cambio, se asegura de que los planes se entiendan ANTES de que la persona fallezca, lo que permite rehacerlos. Tomarse el tiempo de explicar, evaluar la reacción, aceptar comentarios, revisar los planes, explicarlos de nuevo, conversarlos con la familia, etc., siempre será tiempo bien invertido de antemano, que evitará la necesidad de peleas costosas, desgarradoras y destructivas para la familia después.
Entonces, ¿por qué no hay más familias que hagan este tipo de planificación? Supongo que la razón principal es que muchos miembros de la generación mayor creen que saben más, y todavía ven a sus hijos exactamente así, como niños. Fowler también mencionó que se refiere a los hijos adultos como “exniños”, para obligar a los padres a aceptar que ahora son adultos, capaces de pensar por sí mismos sin que mamá y papá les digan qué hacer.
Por supuesto, el mayor desafío aquí se reduce a la comunicación, como suele suceder. De verdad hay que “querer querer” hacerlo para hacerlo bien. Es mucho más fácil no hacer nada y pelearse después. Pero eso es mucho más feo, muy triste y además muy innecesario.