En el blog de la semana pasada nos quedamos hablando de algunos de los miembros de la familia que no trabajan en la empresa familiar, pero cuyas vidas se ven afectadas por ella, como parte del tema general de cómo la familia gobierna una empresa familiar.
Hoy usaremos la analogía del avión para hablar de cómo pueden influir en la empresa, así como de las responsabilidades que acompañan a los beneficios. Mencionamos a algunos de los distintos actores genéricos que podrían estar involucrados:
– Alan/Alice (hijo o hija de la G2 que no trabaja en la empresa),
– Betty/Ben (cónyuge de la G2), y
– Chris (G3, posible futuro empleado).
El día a día de la empresa está a cargo de los empleados, y los empleados por lo general son dirigidos por el o los altos ejecutivos de la compañía. Si existe un consejo de administración, este nombra a dichos ejecutivos.
En algún lugar de ese marco habrá algún tipo de plan estratégico que guíe a la empresa mes a mes, trimestre a trimestre y año a año. Entonces, ¿qué pasa con la familia? Vayamos a la analogía del avión.
La empresa es el avión. Parecería una locura simplemente permitir que Alan/Alice decidiera un día que quiere pilotar el avión, por el simple hecho de ser hijo o hija del fundador.
De igual manera, si Betty/Ben insistieran en que su familia quiere usar el avión durante un mes para un viaje alrededor del mundo con el que soñaba desde hace mucho, esa idea sería rechazada.
Y si Chris está pensando: “Qué genial sería si pudiera pedirle prestado el avión al abuelo para llevar a mis amigos a Cancún en las vacaciones de primavera”, probablemente no es algo que deba considerarse en serio.
Pero los aviones pueden usarse en muchos negocios distintos. FedEx los usa para entregar paquetes, Médicos Sin Fronteras los usa para volar a países desatendidos y brindar servicios médicos muy necesarios, y el crimen organizado usa aviones para mover drogas ilegales de un país a otro.
¿En qué negocio está la familia? ¿En qué negocio quiere estar la familia? ¿En qué negocio es buena la familia? ¿En qué negocio puede la familia estar orgullosa de participar? Todas estas son preguntas familiares.
Cuando el abuelo fundó la empresa, no eran preguntas que se plantearan. Sin embargo, si la empresa familiar va a durar más de una o dos generaciones, estas preguntas se vuelven cruciales.
Para que la familia participe en las respuestas a estas preguntas, debe existir algún tipo de estructura de gobernanza. ¿Cómo se toman las decisiones? ¿Quién tiene voz? ¿Cómo nos comunicamos? Todas estas son preguntas realmente importantes que forman parte de la transición de la empresa emergente del abuelo a la empresa multigeneracional con legado.
Es un trabajo arduo y, si lo piensa, no todas las empresas ni todas las familias tendrán lo necesario para lograrlo.
Aunque Alan/Alice, Betty/Ben y Chris con razón se sentirán parte de la familia y, por lo tanto, parte de la empresa, los beneficios de la propiedad, si han de disfrutarlos, también traen consigo responsabilidades.
La forma de gobernanza más común para la familia es una especie de “consejo familiar”, que representará los intereses de la familia en preguntas como “¿para qué queremos usar nuestro avión?”. Después de todo, puede que lleve su apellido.
Pero para que su opinión se tome en serio, deben trabajar juntos, de manera formal, para que se escuche su voz. Y aunque al principio al abuelo le cueste aceptar que otros quieran opinar, la mejor esperanza de la familia de ser tomada en serio es trabajar unida, dentro de una estructura, como la voz de la familia.
