La mayoría de las empresas familiares comienzan siendo pequeñas y se manejan de manera bastante informal, por lo general con una o dos personas tomando las decisiones. A medida que la empresa crece, se incorporan más personas, y las cosas pueden seguir así durante años sin mucho en cuanto a procedimientos formales o reglas escritas.
Cuando una sola persona ya no puede estar al tanto de todo, su capacidad para delegar determinará en gran medida cuánto puede crecer la empresa.
Cuando la siguiente generación se integra a la empresa, cierto grado de informalidad también puede formar parte de la cultura. Eso no es necesariamente malo, pero comportarse en la oficina como se hace en la mesa a la hora de la cena puede tener sus desventajas.
Muchas personas recomiendan “profesionalizar” su empresa familiar, y con razón. Pero ¿qué significa eso exactamente y cómo se hace?
Me alegra que lo pregunte…
1. Educación
Un punto de partida obvio es el nivel educativo de los miembros de la siguiente generación de la familia que ingresan a la empresa.
Si sus hijos tienen la capacidad de ir a la universidad y obtener un título, eso es una ventaja.
Si pueden obtener un título de posgrado , mejor aún.
Si pueden hacer eso Y además conseguir algunos años de experiencia laboral trabajando para una empresa ajena a la familia, eso es lo ideal.
Si usted está inclinado a contratar a sus hijos en cuanto terminen la preparatoria, le recomiendo encarecidamente que reconsidere ese plan, ya que su futuro y el de la empresa probablemente se verán limitados por esa decisión.
Si en su familia “ya es demasiado tarde para eso”, existen muchas oportunidades de formación que duran desde unos pocos días hasta unos meses y que probablemente valga la pena explorar.
Nunca es demasiado tarde para aprender cosas nuevas y mejorar las propias habilidades y capacidades.
2. Contratar empleados no familiares
La forma más rápida de profesionalizar cualquier empresa es contratar personas que trabajen de manera profesional y que, ojalá, también aporten algo de experiencia laboral.
Procure incorporar a personas externas que sean MÁS profesionales que las que emplea actualmente, trátelas de manera profesional, escuche sus ideas y aprenda de ellas.
No se puede llegar muy lejos sin excelentes personas ajenas a la familia en su equipo.
3. Profesionales externos
Toda empresa necesita y tiene profesionales externos con quienes trata, como contadores y abogados. A menudo, al principio, se empezó con amigos o con quien se podía pagar.
A medida que la empresa crece, a veces es necesario subir de nivel y cambiar a profesionales que estén a la altura que usted requiere.
Es muy posible que su empresa haya superado a sus asesores profesionales y que se necesite un cambio a un nivel superior. No siempre es fácil cortar estos lazos, pero puede ser necesario.
4. El departamento de recursos humanos
Durante el crecimiento de cualquier empresa, se vuelve clave empezar a tratar a Recursos Humanos como un departamento propio. Cuanto antes lo reconozca, mejor.
Su empresa solo puede crecer tan rápido y tan lejos como sus colaboradores sean capaces de crecer junto con ella.
Un verdadero departamento de recursos humanos lo pensará dos veces (ojalá) antes de aceptar contratar a ciegas a un familiar y colocarlo en un rol para el cual no es apto ni está calificado.
Este problema ha hecho tropezar a más empresas familiares de lo que se imagina, ya que errores como este no solo le cuestan al departamento donde trabaja la persona, sino que pueden hacer que todos se pregunten qué es lo realmente importante para la empresa.
La mayor parte de esto se reduce a la actitud. ¿Se ha dado cuenta de lo importantes que son los humanos para su empresa, como recurso?
Encontrar, integrar y retener a personas excelentes es indispensable para casi cualquier empresa. Y también lo es tener a las personas adecuadas en todos los roles clave.
5. Consejo consultivo
Por último, pero no por ello menos importante, está el consejo de la empresa. Sé que incluso imaginar un verdadero Consejo de Administración es algo totalmente impensable para la mayoría de las pequeñas empresas familiares.
Entonces, ¿por qué no empezar en pequeño y de manera informal, con un consejo consultivo?
Solo la perspectiva externa ya vale la pena, aunque sea únicamente para ayudarle a ver a los miembros de su propia familia de manera más objetiva.
Incorporar asesores independientes (de preferencia NO su abogado y su contador actuales) puede ser el paso más importante para profesionalizar su empresa familiar. Pregúntele a cualquiera que lo haya hecho.
