Últimamente me estoy enamorando del término “gobernanza familiar”, como quizás hayan notado algunos lectores habituales.
De hecho, hace apenas unas semanas escribí una publicación relacionada con este tema, “Gobernanza familiar: de los filamentos a los LED”.
El tema ha tenido una especie de evolución en mi mente.
Lo estoy viendo de nuevas maneras a medida que aprendo más, trabajo con más familias y adapto mi pensamiento a la forma en que otros temas relacionados también evolucionan continuamente.
El “campo” de la gobernanza familiar
No estoy seguro de si ya estamos en el punto en que podemos decir que la gobernanza familiar se ha convertido en un “campo” propio, pero sé que vamos en esa dirección.
De hecho, el campo, tal como está, también parece estar evolucionando por sí mismo.
Si le interesa, o incluso si solo siente curiosidad, acompáñeme en Nueva York en enero para la 3.a conferencia anual del Institute for Family Governance.
Asistí a las dos ediciones anteriores, y aquí puede encontrar mi publicación sobre la edición de 2018: “Objetivos realistas de gobernanza familiar.”
Cómo lograr que la gobernanza familiar “se arraigue”
Entonces, en cuanto a la evolución de la gobernanza familiar, ya tenemos el hecho de que el término me ha ido gustando cada vez más y ha ido evolucionando en mi mente, y el hecho de que el campo también está evolucionando.
Pero el punto principal que quisiera plantear en esta publicación es lo importante que es que la gobernanza familiar evolucione dentro de una familia si se quiere que tenga alguna posibilidad de “arraigarse”.
Sin embargo, a medida que más personas hablan de un tema determinado y parece que toma impulso y se convierte en “algo de moda”, siempre hay quienes intentan descubrir cómo venderles la idea a otros, con miras a ganar dinero con ella.
Supongo que es de esperarse, tal como mencioné la semana pasada cuando hablamos del mundo de los family offices y del problema de la “oportunidad de negocio” que existe ahí.
PARA la familia, POR la familia
Desde mi perspectiva y experiencia, cuando la gobernanza se le impone a una familia, ya sea desde arriba por parte de un líder familiar o desde afuera por parte de “expertos”, probablemente está condenada al fracaso.
Mi expresión de cabecera para esto es “PARA la familia, POR la familia”.
Observe que no dije para la familia por un miembro de la familia, ni siquiera para la familia por expertos elegidos por la familia.
La gobernanza no se puede comprar hecha; no es un producto. Por supuesto, eso no significa que no haya personas que intenten vendérsela.
No hay tablas de piedra
Cualquier familia interesada en lograr con éxito la transición de su patrimonio de una generación a la siguiente tendrá que invertir tiempo y esfuerzo en desarrollar las estructuras y los sistemas de gobernanza que le ayudarán a alcanzar esa meta.
Lamentablemente, no hay un juego de “tablas de piedra” con las que vaya a llegar Moisés, con la lista de los Diez Mandamientos de la gobernanza familiar.
Lo escucho: “Está bien, Steve, entonces tiene que evolucionar. Pero ¿desde dónde, y cómo???”
Empiece con una reunión familiar
Realmente necesita convocar una reunión familiar y poner el tema sobre la mesa.
Alguien de la generación al mando (normalmente “papá”) tiene que reunir a todos y dejar claro que quiere asegurarse de que la familia esté preparada para hacerse cargo, con el tiempo, del patrimonio familiar en todas sus formas.
Debería explicar que le gustaría asegurar la transición más fluida posible y que este es el comienzo de una serie de reuniones periódicas que servirán para establecer el “quién, qué, cuándo, dónde y cómo” de todo lo que sucederá.
La primera reunión no tiene por qué ser larga, porque los miembros de la familia necesitarán tiempo para asimilar la noticia.
Pero, por favor, no se vayan sin haber programado la siguiente reunión para dentro de un par de meses.
Empiece donde está
La gobernanza se trata de tres grandes preguntas:
- ¿Cómo tomaremos decisiones juntos?
- ¿Cómo nos comunicaremos?
- ¿Cómo resolveremos los problemas juntos?
No espere que las respuestas aparezcan solas sin ningún trabajo.
¿La buena noticia?
La buena noticia es que simplemente descubrir por dónde empezar y cómo iniciar el proceso de gobernanza, para poder ver cómo evoluciona todo, es la mejor manera de asegurarse de que realmente funcione.
¡Es un PROCESO, y cómo se llega es todavía más importante que adónde se llega!
Póngase en marcha, siga adelante y observe la evolución.

