Muchos asesores que trabajan con familias empresarias tienen sus propias inclinaciones inherentes. Esto no es un gran problema, sobre todo cuando las reconocemos y las admitimos abiertamente cuando la situación lo amerita.
En lo personal, me encanta cuando tanto una empresa COMO la familia que está detrás de ella pueden permanecer juntas a largo plazo, incluso a lo largo de una transición intergeneracional. Por supuesto, esas transiciones son un punto en el que muchas empresas familiares enfrentan sus probabilidades más bajas, porque no siempre es fácil (ni siquiera posible) lograr que todo quede “justo como debe ser” cuando una generación sale de escena y otra ocupa su lugar.
Cuando la familia y sus asesores reconocen que probablemente no va a funcionar, es entonces cuando hay que tomar algunas decisiones clave.
¿La familia o la empresa como prioridad?
La principal pregunta que suele surgir, aunque rara vez se exprese de esta manera, es si van a darle prioridad a la empresa o a la familia.
Los profesionales externos que trabajan con la empresa tienen muchas más probabilidades de darle prioridad a la supervivencia de la empresa, aunque sea a costa de la familia.
La empresa es la “entidad principal” que les preocupa: ante todo son especialistas en negocios, su cliente es la empresa, ese es el círculo que mejor entienden, es a quien le facturan, es lo que conocen.
En cambio, yo trabajo en el círculo de la familia, así que mi inclinación siempre es encontrar formas de que la familia sea la prioridad principal, no la empresa. En mi opinión, la empresa es un activo que resulta ser propiedad de la familia. Los activos se pueden comprar y vender. ¿La armonía familiar? Ese es un activo intangible muy valioso, y no se puede comprar, sobre todo cuando realmente se necesita.
¿Quién necesita un monolito?
Afortunadamente, la era de una sola empresa monolítica no es tan común como lo era hace décadas. Como señalé hace un par de semanas en “On Enterprising Families and Family Wealth” (Sobre las familias emprendedoras y el patrimonio familiar), hoy en día es mucho más común que las familias exitosas participen en más de una empresa.
Además de diversificar el riesgo financiero de la familia en distintos sectores, otro gran beneficio puede ser que haya más espacios para que los miembros de la familia sobresalgan en su propia parte del espectro general del patrimonio familiar.
Caminos distintos, destinos similares
Con los años, todos hemos escuchado historias de la familia con dos hijos y una tienda que abrió otra tienda para que cada uno de los hermanos tuviera “la suya”, o del hermano que se mudó para abrir una nueva sucursal en otro territorio.
De vez en cuando había una empresa que necesitaba “dividirse en pedazos” para lograr el mismo resultado, y era este tipo de situación la que tenía en mente al concebir esta publicación, con el juego de palabras en inglés entre “pieces” (pedazos) y “peace” (paz).
Hoy en día quizá sea más probable que uno de los miembros de la nueva generación se convierta en “intraemprendedor” y cree una startup en una nueva industria, pero dentro de las paredes de la empresa “casa matriz”. O podría ser un miembro de la familia que le presente al “banco familiar” una idea que necesita financiamiento, la cual podría convertirse en la próxima pieza clave de crecimiento en la estrategia patrimonial de la familia emprendedora.
Podrían ser algunos miembros de la familia que consideren diversificar las inversiones familiares hacia el capital privado o la inversión de impacto, o simplemente que los miembros de la nueva generación que así lo deseen asuman un papel activo en las iniciativas filantrópicas de la familia, en lugar de quedarse con otros hermanos o primos en una de las empresas.
Muchas formas de lograr la paz
Por supuesto, cuanto más grande es la empresa, más espacios hay para que las personas asuman roles que les convengan, donde sea menos probable que choquen con otros miembros de la familia.
En los casos en que hermanos rivales se sienten “atrapados” juntos en un solo lugar que empieza a sentirse “demasiado pequeño”, averiguar cómo dividir la entidad en los pedazos correctos puede ser una lucha.
Pero mi inclinación siempre será trabajar para encontrar la forma de lograrlo y mantener intacta la armonía familiar, aunque la empresa tenga que “sufrir” algunas consecuencias.
Las cenas de Acción de Gracias y Navidad
Es difícil ponerle un valor a la armonía familiar, pero siempre me gusta pensar en las reuniones familiares importantes y en el hecho de que son lugares y ocasiones en los que se necesita que todos se sientan cómodos de reunirse.
Si trabajar demasiado de cerca hace que esto sea imposible, considere probar algunas de las ideas que se presentan aquí.

