Family business and legacy adviser

Todo es algo

Family Business in london

El título de esta entrada es una expresión de tres palabras (en inglés) que le escuché a una colega hace varios meses, y mi objetivo es convertirla en algo entretenido y útil para quienes trabajan con familias emprendedoras.

Pongamos un poco de contexto. Le escuché esta frase, “todo es algo”, a una colega en octubre pasado en Londres, en la conferencia anual del Family Firm Institute.

Estoy bastante seguro de que fue en la recepción para conferencistas y patrocinadores. No recuerdo exactamente de qué estábamos hablando, pero en un momento mi amiga dijo “todo es algo” y le eché esa mirada.

¿Qué mirada? Una mirada que combina sorpresa, gratitud e inspiración. Ella ya había visto esa mirada antes, pues me ha inspirado al menos otra entrada de blog anterior. (¡Gracias, MM!)

¿Un término de coaching?

Después del obligatorio “Mmm; me gusta… Ahí hay un blog…”, me contó que era una expresión que su coach usa con ella.

Ahora que estoy escribiendo esto, una parte de mí desearía haberle pedido que lo explicara con más detalle y quizás me diera un ejemplo de sus conversaciones de coaching para contarlo aquí. Pero, por desgracia, no lo hice, ya que mi mente ya empezaba a pensar en algunas de las muchas posibilidades que ofrece la expresión.

El ángulo de la empresa familiar

Como es costumbre en este espacio, ahora debo llevar mi historia hacia las formas en que se aplica a las familias empresarias. Aunque la inspiración surgió en una conferencia para personas que trabajan con empresas familiares, eso no hace que el salto sea obvio.

Sin embargo, hubo una razón por la que esta expresión me golpeó de lleno. Todo se reduce a las distintas perspectivas que tienen las personas de una familia cuando piensan y hablan sobre sus situaciones familiares en torno a su empresa o su patrimonio.

En lugar de empezar con “todo”, para aclarar lo que quise decir, veamos un ejemplo más sencillo, como “una sola cosa”.

Entonces, una sola cosa, ya sea un comentario, una situación, un acontecimiento, un pago, un correo electrónico, una historia o lo que sea, que a una persona le parece “nada”, o al menos “nada especial ni digno de mención”, puede llegar a ser “algo”, y a menudo “algo realmente GRANDE”, para otra persona.

Suposiciones y malentendidos

Con demasiada frecuencia, en los casos en que los miembros de una familia interactúan estrechamente en torno a temas importantes y delicados, los puntos de vista divergentes de los distintos participantes son terreno fértil para este tipo de malentendidos.

Algunos de los mayores irritantes posibles se producen cuando algo le parece a una persona totalmente inofensivo e incluso irrelevante, pero para otra persona en realidad es un asunto enorme.

Cuando estas cosas ocurren con poca frecuencia, a menudo se olvidan bastante rápido, pero cuando empiezan a acumularse en rápida sucesión, cuidado. Puede haber un efecto en cascada que estalle rápidamente.

Cuando supongo que algo que hice, dije o escribí es inofensivo y sin consecuencias, pero quien lo recibe, o incluso otro “espectador”, lo ve de manera muy diferente, a menudo por un simple malentendido, eso puede bastar para crear un montón de leña menuda altamente combustible.

Solo falta una chispa

Cuando hay mucha leña menuda, una simple chispa puede iniciar un fuego que luego puede convertirse en un infierno desatado. Así que, si seguimos con esta analogía, hay dos cosas que evitar: la leña y la chispa.

La leña está formada por malentendidos o suposiciones que no se han verificado.

La forma de evitar que eso ocurra es asegurarse de que los canales de comunicación estén despejados y se usen con regularidad. Hay que evitar que estas cosas se acumulen.

Aclarar las cosas con regularidad

Algunas familias lo hacen muy bien: se reúnen con frecuencia y hablan abiertamente de asuntos importantes, incluso cuando algunos son delicados.

Otras familias no lo hacen tan bien, y por lo general las animo a reunirse con más frecuencia.

Pero también es necesario evitar esas chispas que mencionamos antes.

Alta ansiedad y posibles chispas

Cuando las cosas van bien, hay menos probabilidades de que salten chispas. Pero cuando hay estrés y la ansiedad está por las nubes, las chispas suelen producirse con más frecuencia.

Mi conclusión es que, cuando las cosas no van necesariamente a la perfección, es aún más importante comunicarse con claridad y frecuencia, para aclarar cualquier malentendido.

Porque en una empresa familiar, todo es potencialmente algo.

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