Esta semana analizamos un asunto de vocabulario, porque a veces las palabras específicas que usamos pueden tener un gran impacto en cómo se nos entiende.
Los lectores habituales ya conocen el término “generación emergente”, pues lo vengo usando desde hace unos cinco años, desde que escuché a James E. (Jay) Hughes usarlo durante el primer PPI Rendez Vous al que asistí, en 2014. La nueva generación en la empresa familiar
Hughes había explicado que usar términos como G1 y G2 (primera generación y segunda generación) era muy limitado y a veces confuso, y sugirió que, en cambio, quienes trabajamos en la industria usáramos la expresión “generación emergente”.
Mejor observe el ciclo de vida
Este es un párrafo de aquel blog de hace cinco años:
“Así que aquí llega la ‘generación emergente’ al rescate. Hughes señaló que cuando nos referimos a la generación emergente, esto ayuda a que todos se mantengan enfocados en el hecho de que cada persona, y por lo tanto cada familia y cada empresa, tiene un ciclo de vida.”
Yo mismo no lo habría podido decir mejor (¿captó lo que hice ahí?).
Así que empecé a usar “generación emergente” hace unos cinco años, después de algunos otros como Hughes, pero antes que muchos que lo han “adoptado” más recientemente.
El campo está evolucionando, y su vocabulario también, y las “mejores palabras” pueden ayudar a las personas a lograr avances importantes.
Mi ejemplo favorito sigue siendo la “planificación de la continuidad”, que poco a poco está reemplazando el término “planificación de la sucesión”, el cual tiene demasiadas connotaciones negativas, sobre todo cuando llega el momento de lograr que las personas tengan las conversaciones necesarias. Vea: Planificación de la continuidad: quién está en la mesa
¿Y en el plano “familiar”?
Bueno, basta de vocabulario de la industria; entremos en los aspectos más importantes de esto, es decir, en una familia en particular, ¿cuándo la “próxima generación” se convierte realmente en la “generación emergente”?
Me alegra que lo pregunte, porque es una pregunta importante.
Y en muchos sentidos, es sobre todo una cuestión de mentalidad. Lo interesante de la mentalidad, sin embargo, es que cada persona tiene su propia mente y, por lo tanto, su propia mentalidad. El truco está en lograr que toda la familia llegue a compartir la misma mentalidad.
Veámoslo primero desde la perspectiva de cada generación, reconociendo que distintas personas de una misma generación tendrán mentalidades ligeramente diferentes, pero que los contrastes más evidentes suelen encontrarse al comparar las mentalidades de las distintas generaciones.
Cómo ven mamá y papá a sus hijos
Empecemos con la “generación actual”, que es la que actualmente está “a cargo” de las cosas, sobre todo en la empresa, y por lo general incluso en la familia.
Cuando sus hijos son pequeños, se piensa poco en su eventual ascenso a papeles clave en la familia empresaria. Sin embargo, en algún momento llega un cambio mental, en el que empiezan a tomar forma ideas sobre los papeles que estos jóvenes podrían desempeñar algún día, a medida que madura su “capital humano”.
Pero incluso entonces, esos primeros pensamientos suelen verlos como la “próxima generación”, es decir, como personas que harán una contribución “algún día”, en un futuro lejano. Es casi como si estuvieran estacionados ahí y un día sus padres los llamaran y ellos llegaran justo a tiempo.
Cómo se ve a sí misma la generación emergente
Mientras tanto, esos hijos tienen sus propios puntos de vista, y a menudo son más realistas, tal vez porque son los actores principales de esta obra.
Cuando esos actores piensan en su vida y en sus posibles papeles, es más probable que piensen en el progreso que ya han logrado y que seguirán logrando, porque están viviendo la “acción” de emerger.
Su visión del proceso de “emerger” es verdaderamente “en primera persona”. Sentirán con más facilidad que van camino a alguna parte, y ojalá estén bien encaminados a sacudirse la etiqueta de “niños”, que connota estar “atascados” en una edad que suele empezar con “1” o, peor aún, que tiene un solo dígito.
Cuando mi mentalidad se convierte en nuestra mentalidad
Así que aquí estamos, de vuelta en la cuestión de las mentalidades diferentes dentro de la familia. Mi premisa es que la mentalidad de la generación emergente es la más lúcida, y que le corresponde hacer el trabajo necesario para convencer a la generación de sus padres de su validez.
Los dos puntos clave son estos:
- La responsabilidad recae en la generación emergente
- Lograrlo requerirá trabajo.
No sucederá de la noche a la mañana; es un proceso. Y nunca es demasiado pronto para empezar.
