Empresa familiar: recalibrar (con) su familia empresaria
Esta semana tengo mucho terreno que cubrir, así que entraré directo en materia. Normalmente hablo de lo que me inspiró cada publicación, pero no estoy seguro de recordar qué me llevó a poner esta en el calendario.
Lo que sí sé es que es importante para las familias que gestionan cosas juntas.
A estas familias les convendría implementar algún tipo de gobernanza familiar, es decir, estructuras y procedimientos para asegurarse de mantener el rumbo en toda su toma de decisiones.
Cuando las familias establecen una gobernanza, suelen surgir, de manera típica y previsible, varios “topes” mientras la familia busca maneras de “ponerse” y “mantenerse” en sintonía.
Todo bien, por ahora
El progreso puede darse a tropezones cuando se crea una gobernanza familiar, y los lectores habituales saben que mi forma favorita de describir el proceso es con la palabra “evolución”.
Empieza en algún punto y luego, lenta pero segura, crece y se transforma junto con la familia, a medida que se acostumbra a las cosas. (Vea La evolución de la gobernanza familiar)
Pero, por supuesto, mientras la “familia” evoluciona, sus distintos miembros también evolucionan cada uno a su propio ritmo.
El título de esta publicación habla de “recalibrar”, lo cual, por supuesto, supone que las cosas estuvieron “calibradas” en un principio.
Así que una de las posibles áreas problemáticas en la evolución de la gobernanza familiar es el momento y el ritmo.
Una familia puede ponerse de acuerdo sobre los procesos y estar “todo bien”, pero eso no durará para siempre.
Preguntas que empiezan con “por qué, qué y quién”
Sabemos entonces que el momento, o las preguntas de “cuándo”, pueden ser un factor enorme para las familias, pero obviamente hay muchas otras, incluidas las preguntas que empiezan con “por qué”, “qué” y “quién”.
Oiga, nadie dijo nunca que esto de la gobernanza familiar iba a ser fácil, solo que es muy importante. (Bueno, tampoco mucha gente dice eso, ¡pero yo sí lo digo!)
Las preguntas de “por qué” normalmente deben responderse bastante pronto, para poner a la familia en el camino de crear una gobernanza en primer lugar, así que supongamos que eso ya se hizo.
Las preguntas de “qué” y “quién” podrían tener respuestas como “tengamos reuniones familiares trimestrales con estas personas presentes, para hablar de cómo la empresa afecta a la familia, y viceversa”.
Ese sería un punto de partida bastante bueno y podría constituir la “calibración” original de la familia.
Revisar el porqué, recalibrar el cuándo
Después de algunas reuniones de este tipo, algunos miembros de la familia pueden estar entusiasmados y listos para meter quinta, mientras que otros todavía se preguntan por qué están teniendo estas reuniones.
Esta incertidumbre debería considerarse normal al principio.
Incluso después de algunos años, las cosas pueden volverse confusas y la familia puede empezar a sufrir de “fatiga de gobernanza”. Sí, sucede, probablemente a todas las familias que recorren este camino, en algún momento.
Ese suele ser un buen momento para pensar en recalibrar. Lograr que los miembros de la familia vuelvan a involucrarse podría significar desacelerar o acelerar, siempre con la meta de volver a trabajar al mismo ritmo.
¿Y qué hay de la parte del “con”?
Esto me lleva a otro punto clave, uno que ya he planteado antes y que seguramente volveré a plantear.
No suelo poner una palabra entre paréntesis en medio del título de un blog, pero esta semana sí. No es casualidad.
Así es como uso mi “licencia editorial”: usted debería poder leer la frase con o sin esa palabra entre paréntesis.
Es decir, usted puede recalibrar a su familia, o puede recalibrar con su familia.
Creo que puede adivinar qué versión recomiendo que elija la mayoría de las familias.
PARA la familia, POR la familia
Una de mis expresiones de cabecera es que la gobernanza familiar siempre debe ser “PARA la familia, POR la familia”.
Eso significa que, sea lo que sea que la familia decida, le conviene decidirlo en conjunto, como grupo.
La familia está en un largo viaje juntos, y su destino está en sus manos colectivas. Siendo así, más le vale tomarse el tiempo y hacer el esfuerzo de bajar el ritmo y hacer un balance de vez en cuando.
El sistema familiar se ve afectado constantemente por los cambios en la vida de todos sus miembros, así que tomarse periódicamente el tiempo para recalibrar juntos siempre vale la pena.
¿El mismo mapa? ¿El mismo destino? ¿El mismo horario? ¿SÍ?
¡Muy bien, sigamos adelante!
