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Pedir lo que necesita en la empresa familiar

People putting there hands up with questions

Pedir lo que necesita en la empresa familiar

Esta semana quiero analizar lo que parece un tema bastante sencillo, pero después de revisarlo todo, quizás coincida en que no es tan sencillo como pensó al principio.

Vamos a ver el tema de pedir cosas, algo que algunas personas hacen con facilidad, mientras que otras lo hacen con temor.

Cuando se trata de miembros de la familia, debería ser más fácil, ¿verdad? Bueno, no siempre.

Pedir ayuda

La primera vez que este tema llegó a mi lista de posibles publicaciones del blog fue el año pasado, cuando asistí a un taller de coaching y alguien le pidió a uno de los instructores del curso ideas sobre cómo conseguir clientes.

La respuesta fue “si quiere hacerle coaching a alguien, pídaselo”, lo cual le pareció a la vez demasiado sencillo y demasiado difícil a quien preguntó y a muchos otros.

Luego, hace un par de meses, en LinkedIn, me encontré con una cita de Simon Sinek que decía:

“Para superar nuestros desafíos, lo único que

se necesita es el valor de pedir ayuda”

Bien, eso suena bastante sencillo, ¿no? Pero recuerde que sencillo y fácil no son lo mismo. Si fuera así de fácil, y funcionara, el mundo sería un lugar más feliz. Ah, sí, y está esa parte del “valor”, que a menudo escasea.

“Ayuda” frente a “recurso”

El título de esta publicación habla de pedir “lo que necesita”, mientras que la cita de Sinek nos anima a “pedir ayuda”, así que ahí hay un matiz, a menos que lo que necesitamos siempre se reduzca a ayuda.

Ya he escrito antes sobre pedir ayuda, sobre todo aquí, 5 Things to Know: Asking for Help for a FamBiz, pero el contexto ahí era principalmente una situación familiar, en la que llegan al punto de darse cuenta de que necesitan ayuda externa.

Las personas que interactúan conmigo con regularidad, y quienes han leído Interdependent Wealth, sabrán que últimamente he estado tratando de eliminar la palabra “ayuda” de mi vocabulario. Siento que tiene demasiada connotación de “uno arriba frente a uno abajo”, y eso a veces genera sus propios problemas.

Ya casi nunca le ofrezco ayuda a nadie, y prefiero ofrecerme como un recurso para las personas.

La ayuda no siempre ayuda

Escribí sobre esto hace casi dos años en When Is Helping Not Helpful.

Sí, por lo general se siente muy bien ayudar a alguien más, y más personas deberían hacerlo. Sin embargo, le puedo asegurar que cuando hace exactamente lo mismo, solo que planteado como ser un recurso, se siente igual de bien.

Y si bien se siente igual de bien para quien “ayuda”, creo que la persona que recibió la ayuda probablemente se siente mejor al respecto.

Esto se acerca a otro tema, aquel en el que sentimos que necesitamos “arreglar” a alguien, lo que trae consigo toda una serie de otros problemas que van más allá del alcance de la publicación de hoy.

“Lo que necesita” frente a “lo que quiere”

Cualquier persona que sea madre o padre probablemente conoce la importancia de distinguir entre lo que uno quiere y lo que uno necesita.

Es un concepto básico que muchos padres tratan de explicar bastante pronto en la vida de sus hijos. También es un concepto que se puede enseñar junto con la idea de la gratificación diferida. Vea Marshmallow and Filet Mignon.

Menciono enseñarles esto a los hijos, y quizás eso le haga pensar en niños pequeños, pero le aseguro que hay muchos “hijos adultos” (también conocidos como “exniños”, o, mi etiqueta favorita, “descendencia”) a quienes les vendría bien repasar las diferencias entre deseos y necesidades.

La versión de la familia empresaria

Cerraremos con algunas reflexiones sobre cómo este tema se relaciona con las familias empresarias, sobre todo a medida que maduran y se preparan para la transición intergeneracional.

En esas familias, demasiados temas se dejan para demasiado tarde, y yo siempre las animo a empezar a hablar pronto de los temas importantes, en lugar de esperar demasiado.

Una de las maneras más sencillas de hacerlo es pedirles a las personas lo que necesita de ellas. Dije más sencilla, no necesariamente más fácil.

¡Funciona en ambas direcciones!

La buena noticia es que esto funciona igual de bien para los padres que les piden cosas a sus hijos que para los más jóvenes que les piden cosas a sus padres.

Claro, se necesita un poco de valor para empezar, pero una vez que empieza, es mucho más fácil seguir.

Incluso podría empezar por pedirle a alguien que lea esta publicación, y seguir a partir de ahí…

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