De remar con fuerza a dejarse llevar por la corriente
El verano está en pleno apogeo y con él llegan algunas actividades que esperamos con ganas porque no hemos podido hacerlas desde hace un tiempo.
Para mí, una de ellas es andar en kayak por el río de marea junto a mi cabaña en Nuevo Brunswick, donde me conecto con la naturaleza mientras remo perezosamente mirando al cielo en busca de algún águila calva ocasional.
Poco después de llegar aquí, recibí un mensaje de texto de un amigo que me preguntaba si la estaba pasando bien, “flotando río abajo” en mi kayak.
A los lectores habituales no les sorprenderá que algo tan sencillo se convierta en la inspiración de un artículo del blog.
Ríos de marea y gratificación diferida
Aunque no soy un experto en ríos de marea, puedo decirle que a veces este río fluye hacia el océano, a aproximadamente un kilómetro, y unas horas después fluye en la dirección contraria.
Cuando salgo del muelle para una excursión en kayak, siempre me aseguro de ir contra la corriente, para poder regresar a casa sin esfuerzo, “río abajo”.
Mi esposa y yo aprendimos esta lección por las malas hace años, cuando salimos a patinar en patines en línea sin darnos cuenta de que teníamos el viento a favor, y al dar la vuelta para regresar a casa descubrimos rápidamente nuestra mala suerte de tener que enfrentar un fuerte viento en contra.
Es un ejemplo sencillo de gratificación diferida, algo que me encanta predicar. Vea Malvaviscos y filete mignon
Subir la colina y bajar sin esfuerzo
La metáfora del río que fluye se parece a la de cuesta arriba y cuesta abajo que escuchamos cuando se habla de la etapa del ciclo de vida en que se encuentran las personas.
De las personas mayores se dice que “ya pasaron la cima”, mientras que las más jóvenes están continuamente “escalando” hacia la cumbre. Llegar a la cima y permanecer ahí es el objetivo, nos hacen creer, y en muchos sentidos eso tiene lógica.
Pero así como me gusta dejar para el final la parte de mis paseos en kayak en la que me dejo llevar, ¿por qué no vemos la vida de la misma manera?
Y si formamos parte de una familia empresaria, ¿no hay una manera de que el descenso de una generación por el otro lado de la colina sirva de impulso para el ascenso de la siguiente?
Aprovechar las fortalezas de cada generación
La “generación emergente”, como la llamamos desde hace un tiempo personas como yo, suele tener más energía para dedicar a construir su vida y su carrera, mientras que sus mayores normalmente tienen más experiencia.
De manera similar, los miembros más jóvenes de una familia estarán más cómodos con la tecnología, mientras que los miembros mayores a menudo tendrán muchos más contactos y relaciones importantes de larga data que pueden aprovechar.
Las familias inteligentes descubren cómo sacar el máximo provecho de estas fortalezas complementarias, lo que requiere cierto grado de autoconocimiento y comprensión, junto con la capacidad de dejar los egos de lado por el bien común de la familia.
Dejar el primer lugar
El componente del ego varía de una familia a otra, pero parece bastante frecuente en los casos en que es el fundador de la empresa quien quiere seguir al mando mucho después del punto en que su liderazgo es lo mejor para la empresa.
Por alguna razón, una vez superada esa primera transición de la primera a la segunda generación, es menos problemático pasar de la G2 a la G3, y luego de la G3 a la G4, y así sucesivamente.
Jugando con esta metáfora de la colina en mi cabeza, me imagino a alguien que baja desde la cima de la colina mientras tira de una cuerda, lo que a su vez ayuda a otra persona a subir hasta la cima.
Supongo que haría falta algún tipo de polea o dispositivo de rapel en la cima para que esto tuviera sentido.
Un proceso de muchos años
No quiero dar la impresión de que las transiciones generacionales deban darse rápidamente. De hecho, los cambios de liderazgo bien planificados y ejecutados suelen llevar años.
Esto se debe a que, aunque pensamos en estas situaciones como eventos únicos, en realidad hay transiciones que ocurren en varios niveles diferentes.
Se necesita mucha coordinación para transferir adecuadamente todo el conocimiento del líder que se retira, así como la autoridad, lo cual lleva tiempo, y ni siquiera hemos empezado a hablar de la propiedad.
Así que lo mejor es empezar temprano y asegurarse de revisar hacia dónde fluye el agua antes de partir.
