¿Cuál es más apropiado en una empresa familiar?
Durante una reciente reunión del consejo directivo de una organización benéfica local, la directora ejecutiva nos pidió orientación sobre una situación que la inquietaba. La respuesta que le di me recordó un consejo que mi papá me dio hace décadas.
Como papá fue el primer dueño de una empresa familiar que conocí, y sigue siendo aquel en cuya sabiduría suelo confiar más, este incidente me dio una buena oportunidad para compartirlo aquí.
Si bien papá no tenía una aplicación específica para la empresa familiar, porque se concentraba en su propio negocio, yo sí pienso en los negocios de otras personas, así que voy a adaptarlo a esa situación.
Seguridad en la pandemia o dinero fácil
La organización sin fines de lucro en cuyo consejo participo tiene un gran salón que alquilamos de vez en cuando. Como nuestra provincia ha estado en confinamiento de “solo servicios esenciales”, esos ingresos por alquiler realmente se agotaron.
Nuestro gobierno sí permitió que la producción de televisión y cine calificara como esencial, lo cual, aunque es un poco desconcertante, se convirtió en una oportunidad para nosotros.
Unos equipos de producción se acercaron a nosotros para alquilar nuestro salón para que su gente tomara descansos y comiera.
“¿Deberíamos aceptar estos alquileres?”, fue la pregunta de nuestra directora ejecutiva. “Con tantas regulaciones gubernamentales por nuestro banco de alimentos, tal vez deberíamos preguntar primero”.
“¿Cuánto pagan estos alquileres?”, fue la primera pregunta.
Algunas decisiones son obvias
Cuando escuché la respuesta, que era una suma considerable, respondí que era mejor seguir adelante y hacerlo, y pedir perdón después, si nos metíamos en problemas.
Me parecía poco aconsejable esperar y pedir permiso primero. Y eso me trajo recuerdos de mi padre.
Con papá, normalmente era cuando quería construir algo que podría requerir un permiso. Se “hacía el desentendido” y construía de todos modos, pensando que pedir permiso causaría demoras innecesarias y posibles costos adicionales.
En el ejemplo de nuestra organización benéfica, la decisión era obvia.
Pero ¿qué pasa en una empresa familiar, cuando usted es un “futuro líder” de la nueva generación? ¿Funciona también este consejo?
Se trata de aprovechar las oportunidades de liderar
Hay una gran cantidad de ejemplos posibles que abarcan una amplia gama de situaciones en las que esto podría aplicarse, y la respuesta, por supuesto, variará según el contexto.
El mensaje que quiero compartir aquí es que, cuando hay una duda, muchas veces dar el salto y pasar a la acción se percibirá como la mejor opción.
Cuando trabajo con distintas generaciones de una familia empresaria, noto que algunos miembros de la nueva generación dejan demasiadas decisiones en manos de sus mayores, durante demasiado tiempo.
Sí, entiendo la actitud de “Pero si me equivoco, papá se va a enojar”; yo también pasé por eso.
Actúe como si yo no estuviera: ¿qué haría?
Mientras escribía esas palabras, de hecho tuve un recuerdo de los años ochenta, cuando una vez le pedí a papá que me orientara sobre una decisión. No recuerdo ningún detalle, pero sí recuerdo claramente sus palabras.
“¿Qué harías si yo no estuviera aquí?”
Interesante, pensé. Y a partir de ese momento, para asuntos y decisiones que no eran críticos y para los que era importante una respuesta oportuna, empecé a tomar más decisiones que antes dentro de mi esfera de influencia.
Naturalmente, fue mejor para ambos de esa manera.
Y, algo importante, eso dio inicio a una carga de responsabilidades cada vez mayor que pude asumir con éxito. Otra situación en la que todos ganan.
Probablemente lo esperan en secreto
Sin duda hay algunas excepciones, pero en la mayoría de los casos, los padres en realidad se sienten contentos, aliviados y orgullosos cuando sus hijos son capaces de asumir roles, responsabilidades y decisiones más importantes.
Por lo general, también le perdonarán si comete un error.
Pedir permiso para demasiadas cuestiones menores, durante demasiado tiempo, solo va a retrasar las transiciones importantes de conocimiento, experiencia y toma de decisiones que son clave para que la sucesión de una empresa familiar sea exitosa.
Un proceso gradual e iterativo (como tantos otros)
Estas transiciones se gestan durante mucho tiempo y tienden a evolucionar gradualmente. También son iterativas, lo que significa que uno hace algo, aprende de ello, tal vez da un paso atrás, evalúa y lo intenta de nuevo.
Con el tiempo, se avanza en la dirección deseada
Con el tiempo, como una familia es verdaderamente interdependiente, sobre todo a largo plazo, usted podría llegar al punto de parecerse a una familia de la que se habla en Asking for Permission in a Family Business.
¡Al final, se invierten los papeles!

