Es más arte que ciencia
Esta idea para el blog llevaba un buen rato cocinándose a fuego lento en mi carpeta de “próximas entradas”, y por fin levantó la mano y dijo: “¡ahora!”
Se basa en un gran libro que leí durante el invierno, llamado The Art of Gathering, How We Meet and Why It Matters, de Priya Parker.
El libro es un gran recurso para cualquiera que de vez en cuando esté a cargo de organizar cualquier tipo de encuentro con personas, sea cual sea la razón por la que tengan que estar juntas en un mismo lugar.
Por supuesto, la mayoría de los encuentros sí involucran personas, a menos que pase mucho tiempo en el parque para perros del barrio. El problema es que muchas reuniones parecen olvidar la importancia de las personas que asisten.
Ahora que estas reuniones vuelven a ser posibles, con buena parte de la pandemia, ojalá, ya atrás, el tema vuelve a ser de actualidad.
Las reuniones familiares son un caso particular
Aunque las ideas del libro pueden aplicarse a todo tipo de reuniones, lo leí con un interés particular en las reuniones familiares, porque a veces trabajo con familias que apenas se están acostumbrando a tener reuniones familiares periódicas, y algunos detalles pueden ser bastante importantes.
La organización de estos eventos suele recaer en una o dos personas, y la mayoría de las familias pueden señalar fácilmente a los “sospechosos de siempre” que cumplen ese papel en su clan.
Esos “campeones de la familia” o “CEO” (Chief Emotional Officers, o directores emocionales) harían bien en leer el libro para obtener ideas y consejos que les resultarán útiles.
Incluso los organizadores con experiencia le sacarán provecho, aunque sea para entender mejor por qué ya han tenido éxito.
Paralelos con otras áreas de mi trabajo con “familias”
Además de querer recomendar el libro de Parker, hay una razón más importante por la que quería escribir esta entrada en particular. Los lectores habituales conocen mi gusto por las metáforas y las analogías, así que eso entra en juego aquí, naturalmente.
Tiene que ver con los expertos a quienes normalmente se pide consejo cuando uno empieza a hacer planes importantes, y con aquello en lo que esos expertos se enfocan.
La mejor forma de plantearlo es con una cita directa del libro:
“Como tantos consejos sobre reuniones provienen de
expertos en comida y decoración y no de facilitadores,
esos consejos casi invariablemente se centran en preparar
cosas en lugar de preparar a las personas”.
Preparar cosas en lugar de personas….
Centrarse en el qué, el cuándo y el dónde
Hay muchas personas que pueden ayudarle a encontrar un gran lugar para una reunión, y todas tienen un calendario en el que pueden ver si su fecha funciona, y probablemente también han organizado eventos similares al suyo, así que puede contar con sus consejos para que el suyo sea excelente, ¿verdad?
Del mismo modo, cuando planifica el futuro de su empresa y su patrimonio, y cómo afectarán a su familia, también hay muchos expertos que han hecho un trabajo similar para otras familias y pueden decirle exactamente cómo debe estructurar las cosas en lo legal y lo financiero.
Y adivine qué: ¡si sigue su plan, le ahorrará a su familia mucho dinero en impuestos! Porque eso es lo que realmente importa más.
¡Claro que no!
Pensemos en el QUIÉN (¿o es a quién?)
Quizá ya me vea venir desde lejos, pero por si acaso, permítame sugerir que las personas, esos miembros de la nueva generación de su familia, podrían ser un factor importante a considerar aquí.
Y probablemente tenga sentido hablar con ellos, e incluso involucrarlos, antes, durante y después de tomar decisiones y hacer planes tan importantes.
Aquí va otra cita de The Art of Gathering:
“Estos consejos convierten la ventana previa al encuentro en una cuestión de montaje
físico y no de iniciación humana, en una cuestión del
espacio de reunión y no de lo que contiene: personas”.
Lo que contiene el lugar de reunión: personas. Mmm.
Preparar a los herederos para los bienes, y no al revés
Una forma de asegurarse de que está preparando a las personas para sus futuras funciones en la gestión y el cuidado del patrimonio familiar es reunirse con frecuencia y conversar justamente sobre estos temas, en reuniones familiares periódicas.
Estas reuniones no ocurren solas: hay que planearlas y coordinarlas, y hay que asegurarse de avanzar hacia la meta.
Esa meta es asegurarse de que todos entiendan lo que se esperará de ellos, y al mismo tiempo definir cómo van a tomar decisiones juntos cuando les llegue su turno.
Sí, el trabajo que hacen los expertos para preparar los bienes para los herederos es importante, pero definitivamente no es suficiente.
