Family business and legacy adviser

Del “yo al nosotros”, y del “mío al nuestro”

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Y las sutilezas que los diferencian

A menudo llega un momento en la evolución de una familia en que los líderes reconocen que tiene que darse un cambio respecto a la riqueza que han acumulado.

Algunos hacen este cambio con más facilidad que otros y algunos nunca lo logran.

Mi primer libro, que salió hace una década, abordaba algunos de los desafíos que esto implica.

Creo que el título habla por sí solo en este contexto: SHIFT your Family Business – Stop Working In Your Family Business, Start Working On Your Business Family. (Deje de trabajar en su empresa familiar, empiece a trabajar en su familia empresaria.)

En algún momento, el fundador o creador de la riqueza necesita descubrir cómo pasar del yo al nosotros.


No siempre es un cambio fácil de lograr

Muchos fundadores de empresas familiares han enfrentado dificultades en este punto, sobre todo porque tienen una voluntad muy fuerte y mucho empuje y han tenido éxito gracias a sus cualidades de liderazgo individuales.

Son excelentes, la gente les dice que son excelentes, y quieren seguir adelante y construir más riqueza. Lograron algo extraordinario y se están divirtiendo.

Con el tiempo, sin embargo, muchos llegan a la etapa en la que la idea de compartir la riqueza con su familia empieza a tener sentido para ellos.

De todos modos, probablemente llevan décadas diciendo que “todo esto lo hacen por sus hijos”.


Decirlo es fácil, hacerlo es difícil

Así que esa idea de dejar atrás la actitud del “yo” para pasar a una actitud del “nosotros” tiene cierto sentido.

Y, al final, no es tan difícil al menos “decir” que se avanza sobre la base del “nosotros”.

Sin embargo, entre el dicho y el hecho suele haber mucho trabajo por hacer.

Ampliar el círculo más allá de uno mismo es una idea que la mayoría de las personas pueden entender, en teoría. Pero ponerla en práctica puede complicarse muy rápido.

En el momento en que uno empieza a dar pasos concretos y a firmar cheques, surge una multitud de preguntas.


Entramos en el terreno del “mío al nuestro”

La manera más sencilla de resumir lo que intento decir aquí es que el paso del “yo al nosotros” es más teórico y, por lo tanto, fácil de conceptualizar, mientras que el paso del “mío al nuestro” es donde entramos en la etapa de la acción, y la complejidad asoma su feo rostro.

Hagamos un breve desvío hacia el terreno de las donaciones filantrópicas.

Hay una expresión que usan quienes trabajan en ese mundo y que voy a parafrasear aquí, porque creo que hace eco de los desafíos que enfrentan las familias que buscan cómo compartir su riqueza.

Dice más o menos así: “Es fácil regalar dinero. Lo difícil es regalarlo bien”.

Cuando se trata de definir cómo compartir la riqueza con los miembros de la familia, pasando realmente, en la práctica, “del mío al nuestro”, es realmente difícil hacerlo bien.


De vuelta a la igualdad frente a la equidad

En 2017 traté de abordar parte de esto en We Treat Them All Equally – That’s Good, Right? (Los tratamos a todos por igual, eso es bueno, ¿verdad?)

En situaciones simples y directas, la igualdad está bien; ¡pero muy pocas de las situaciones que encuentro en las familias con las que trabajo son simples y directas!

Nos estamos adentrando en uno de los temas generales más importantes que trato, aunque no me encanta la manera en que normalmente se le etiqueta.

Hablo, por supuesto, de la gobernanza familiar, como quizá ya adivinaron los lectores habituales.

Acabo de escribir “family governance” en el buscador de mi sitio web y, como era de esperar, encontré una verdadera mina de oro. Este es un buen lugar para empezar: Three Pillars of Family Governance from a Pro. (Los tres pilares de la gobernanza familiar según una experta)

Ese artículo cita a Barbara Hauser, quien señala que la transparencia, la rendición de cuentas y la participación son todas necesarias.


¿Cómo vamos a ___________ juntos?

Si quiere sumergirse en esa mina de oro de artículos, adelante. Puedo ahorrarle algo de tiempo y darle un breve resumen de a qué se reduce la gobernanza familiar.

El subtítulo de arriba tiene un espacio en blanco, en el que puede insertar las tres frases siguientes:

  • Tomar decisiones
  • Comunicarnos
  • Resolver problemas

Esa es la esencia de la gobernanza familiar, pero, como siempre, aunque es sencillo decirlo, es difícil hacerlo de verdad.


Hacer que el “mío al nuestro” realmente funcione

Pasar de mi riqueza a nuestra riqueza requiere tiempo y práctica, y normalmente evoluciona a lo largo de años y décadas, no de días y semanas.

Nada sustituye a las reuniones familiares regulares para conversar sobre los temas de manera productiva.

Las familias necesitan aprender a tomar decisiones, comunicarse y resolver problemas juntas.

Necesitan aprender a poner en práctica la transparencia, la rendición de cuentas y la participación.

Pocas familias pueden hacer todo esto por sí solas, así que encontrar a alguien que facilite el proceso es una gran idea y un buen punto de partida.

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