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La primera parte es más atractiva que la segunda
Esta semana vamos a ver un aspecto del mundo de las transiciones patrimoniales en el que normalmente no me enfoco mucho.
Sin embargo, en cierto modo es un tema que ya debía haberse tratado hace tiempo, y por fin tengo una buena excusa para presentarlo aquí.
Entraremos en más detalles abajo, pero quiero empezar con las palabras que puse en mi título esta semana, sobre cómo las personas de una familia adinerada con el tiempo heredarán patrimonio, pero ese patrimonio suele venir en algún tipo de “estructura” o, más probablemente, de “estructuras”, en plural.
Hace poco escuché a alguien decirlo de esa manera, pero la primera persona a quien se lo escuché, hace años, es una buena amiga que hace poco fue mi invitada en un pódcast que conduzco, y como ese episodio acaba de salir, lo tengo fresco en la memoria.
Deje de armar un Frankenstein
El pódcast fue Let’s Talk Family Enterprise, de Family Enterprise Canada, episodio 68, titulado Stop Frankensteining It.
Mi invitada fue Cindy Radu, y ella fue la primera persona a quien escuché decir que “las personas en las familias heredan patrimonio, Y estructuras”.
La parte de Frankenstein se refiere a que muchos profesionales distintos suelen participar en la creación de dichas estructuras, y el resultado a menudo es una especie de monstruosidad.
El mensaje clave de esta parte es que las estructuras incoherentes, demasiado complejas e incompatibles empeoran aún más las cosas.
Siento que me estoy desviando demasiado, así que quiero volver a lo que los herederos realmente van a heredar.
Basta decir que la mayoría está contenta con la parte del patrimonio, y menos entusiasmada con las estructuras que invariablemente lo acompañan.
Razones muy válidas para las estructuras
Por supuesto, hay varias muy buenas razones por las que las personas crean este tipo de estructuras, así que es importante reconocer cuáles son.
El objetivo suele ser la preservación del patrimonio a lo largo de las generaciones.
La forma cínica de decirlo podría ser: “Quiero que mis nietos y bisnietos se beneficien de mi arduo trabajo y mi buena fortuna, así que necesito asegurarme de que mis propios hijos no se lo gasten todo ni dejen que se desperdicie”.
La razón más común que se esgrime es ahorrar impuestos, donde el gobierno / el fisco es el enemigo común de toda la familia.
Es muy fácil que cualquier creador de riqueza se deje seducir por un plan que muestra claramente, hasta el último dólar y centavo, que si no hace nada pagará $XXX al fisco, pero que si implementa este gran plan que preparé para usted, esa cifra se reduce o incluso desaparece.
Sin embargo, con demasiada frecuencia, esa “cola fiscal” termina moviendo a todo el perro familiar.
Limitar el acceso y mantener el control
Las estructuras que se establecen también suelen limitar el acceso al patrimonio a personas específicas, en momentos específicos y por razones específicas, todo con el objetivo de mantener el patrimonio familiar para la posteridad.
A veces esto se justifica con argumentos como la protección frente a acreedores y también frente a excónyuges.
Por lo general hay algunas condiciones que permiten a ciertas personas mantener el control del patrimonio, para evitar que los herederos puedan usarlo a su antojo.
Se puede imaginar que aquellos para quienes supuestamente se hace todo esto quizá vean estas estructuras de forma negativa, de un modo que los hace sentir que sus antepasados no confiaban del todo en ellos.
Y por eso es importante tomarse el tiempo de conversar y explicarlo todo a las partes interesadas.
Preparar a los herederos para el patrimonio
Hay una expresión que me gusta que dice que las personas dedican mucho tiempo a preparar el patrimonio para los herederos (es decir, a crear todas estas estructuras) y no lo suficiente a preparar a los herederos para el patrimonio.
Preparar a quienes van a heredar es mejor que no prepararlos, por supuesto, pero ¿qué es una preparación suficiente?
Muchísimas personas saltan de inmediato a la “educación financiera”, que, aunque es importante, rara vez es suficiente.
Los lectores habituales saben que recomiendo reuniones periódicas que incluyan un diálogo entre generaciones, para que la información pueda fluir tanto hacia arriba como hacia abajo.
Esto le permite a la familia aprender cómo el patrimonio puede y debe usarse y administrarse para las generaciones futuras, y permite que las estructuras se entiendan y se modifiquen con los años para que evolucionen a medida que evoluciona la familia.
Las estructuras son necesarias, como señalamos, pero no tienen por qué convertirse en el coco.


