La publicación de esta semana es una en la que he estado pensando desde hace tiempo, porque me encantaba la historia desde que empecé a escribir el blog, pero no lograba encontrar cómo relacionarla con el tema de las familias empresarias. Hasta ahora.
El título, que pregunta dónde estaba el problema, viene de una pregunta que mi padre me hizo hace más de una década, después de que yo intentara describirle una situación con la que necesitaba su ayuda.
Mi esposa y yo teníamos un par de niños pequeños en casa en ese entonces, y durante una visita a Costco vimos un juego de columpios con una resbaladilla en espiral que pensamos que se vería muy bien en nuestro patio. Decidimos comprarlo a la carrera, sin darnos cuenta de la monumental tarea de armarlo que nos esperaba.
Me encanta Costco porque vende cosas realmente buenas a los precios más bajos que probablemente encuentre en cualquier parte, pero eso no hace que su mercancía sea necesariamente “fácil de usar”. Yo tampoco soy el tipo más “hábil con las manos”, pero mi esposa es de hecho una de las mejores armadoras de muebles de IKEA que he conocido.
¿Qué tan difícil podía ser? “Casi imposible” terminó siendo la respuesta.
Literalmente cuatro o cinco semanas después, la estructura estaba de pie en nuestro patio, pero apenas. Dudábamos en dejar que los niños usaran el juego, porque no podíamos confiar en cómo lo habíamos armado. “Tal vez tu papá podría ayudarnos”, sugirió mi esposa.
Así que lo llamé y le describí el problema lo mejor que pude. “¿Es un problema de diseño, de material o de mano de obra?”, me preguntó. Lo pensé y le respondí: “Sí, sí y sí”.
En retrospectiva, no me había dado cuenta de lo bueno que era para llegar a la raíz del problema antes de intentar ofrecer soluciones, y me gusta pensar que heredé algo de eso de él, para compensar la falta de habilidades manuales que me tocó.
Vino un par de días después a analizar el trabajo que habíamos hecho y de inmediato empezó a negar con la cabeza ante el monstruo que habíamos improvisado. En menos de una hora habíamos hecho una lista de materiales y nos fuimos a la maderería del barrio a comprar lo que necesitábamos para corregir las deficiencias.
Un par de días después, cuando regresó con sus herramientas y su equipo, teníamos una verdadera fortaleza. Ahora era lo bastante resistente como para que toda la familia se subiera, y con el tiempo fue todo un trabajo quitarla, cuando los niños ya estaban demasiado grandes y optamos por una pérgola.
Las lecciones para las familias empresarias aquí son numerosas. Mi papá fundó una empresa con ciertas habilidades y capacidades, algunas de las cuales heredé y otras no. Aun así logramos trabajar juntos y obtener un gran resultado, pero no fue necesariamente sencillo.
Volvamos a la pregunta sobre el diseño, el material y la mano de obra. ¿Cómo diseña la familia la manera en que trabajará en conjunto, sobre todo a largo plazo, y cómo va a gobernar la empresa familiar cuando una generación le abra paso a la siguiente?
El material de la familia empresaria son básicamente los miembros de la familia, los activos humanos que son el corazón de la operación, aquellos en quienes debería estar el enfoque (y no en los artículos que fabrica la empresa).
¿Está la familia poniendo énfasis en asegurarse de que los materiales sean los mejores posibles, pensando en la educación y en encontrar el mejor rol para cada persona?
¿Y la mano de obra? Mmm, esta me costó un rato precisarla. No estoy 100 % seguro de que sea lo que mejor encaja en la analogía, pero me voy a quedar con las relaciones.
Al examinar a una familia empresaria e intentar diagnosticar por dónde empezar a ayudarla, uno podría preguntarse si su problema principal es la gobernanza, el capital humano o sus relaciones.
¡Ojalá no sean las tres!