Dedicar tiempo de calidad a planificar el futuro es algo que prácticamente todos deberíamos hacer, pero que muy pocos hacen realmente en cantidad y con el detalle suficientes.
Hay muchísimas razones para que esto sea así, como el hecho de que:
- estamos muy ocupados apagando los incendios de hoy;
- creemos más o menos saber hacia dónde vamos, y suponemos que todo se va a más o menos resolver de todos modos;
- realmente no sabemos cómo ni por dónde empezar.
En la mayoría de los casos, es una combinación de todos estos elementos, e incluso de algunos otros.
Hay que reconocer que muchos asesores especializados en ayudar a las personas con la planificación a largo plazo han desarrollado diversos enfoques y procesos para ayudar a que los clientes se comprometan con estas tareas importantes.
Como yo abordo esto desde un punto de vista familiar integral, especializándome en ayudar a familias empresarias y familias con patrimonio con su “planificación de la continuidad” a largo plazo, el proceso puede volverse un poco complicado. Me explico.
En una familia hay muchas piezas en movimiento, donde cada persona es importante y tiene sus propios puntos de vista, prioridades y deseos. Hay muchas partes interesadas, por así decirlo.
Agregue elementos como las distintas generaciones, las diferencias de género, la familia política, quienes trabajan en la empresa frente a quienes no, y empezará a ver cómo la complejidad asoma su fea cabeza.
Veamos ahora algunos de los temas que deben abordarse:
- ¿Quién administrará la empresa en el futuro?
- ¿Quién “liderará” la empresa, cómo se tomarán las decisiones?
- ¿Cómo pasamos de las realidades de hoy a la mejor estructura en el futuro?
- ¿Cuándo exactamente cederá el control la generación al mando a la nueva generación?
- ¿Quién será dueño de cuánto?
- ¿Cuáles son las cuestiones legales, contables, fiscales y de seguros que debemos abordar como parte de esta planificación?
La mayoría de las respuestas a estas últimas preguntas se encuentran con la ayuda de especialistas en los distintos ámbitos. Sin embargo, la industria de la asesoría todavía se basa en gran medida en un enfoque “de silos”, y aunque todos dicen que “colaboran” con profesionales de otras disciplinas, lo hacen con distintos grados de habilidad y éxito.
Bien, estoy seguro de que algunos de ustedes están diciendo: “Sí, sí, ya lo sé, pero ¿qué hay de eso de ‘soñar’ y ‘planificar’ con lo que nos dejó picados en el título?”. Ahí voy.
He estado desarrollando un proceso para abordar estos problemas con las familias, y al hacerlo llegué a una especie de momento “¡Ajá!” hace un par de semanas, con base en los puntos de vista de la planificación y los sueños, y estoy convencido de que será el corazón de su éxito. Ahí va:
- Usted NO planifica sus sueños, pero DEBE descubrirlos para luego poder planificar cómo alcanzarlos.
- Cuando el sueño es de una familia, y no solo de una persona, la comunicación es vital para la cocreación de los sueños.
- Así como no planifica el sueño, tampoco se sueña un plan; debe desarrollar el plan, que luego le ayuda a llegar a su sueño.
La herramienta, o el proceso, al que actualmente le estoy dando los últimos toques se basa en un “Business Model Canvas” que encontré en el escritorio de mi esposa en casa. Es una herramienta que ella usa en su trabajo como coach de emprendedores sociales.
En lugar de llamar a la mía un Canvas, titulé mi herramienta Blueprint, en el sentido de “una impresión fotográfica que muestra cómo se fabricará algo” y “un plan detallado de cómo hacer algo” (un par de definiciones que encontré en Google).
El Blueprint examina los tres círculos importantes para las familias empresarias: familia, empresa y propiedad.
Analizamos dónde están ahora, el sueño de cómo podrían ser en un futuro lejano y el plan para la transición que los lleve hasta ahí.
Puede parecer sencillo, pero en realidad es un proceso bastante detallado para ayudar a las familias a descubrir sus sueños y trabajar juntas para desarrollar los planes para alcanzarlos.