Genética, suerte y karma: secretos del éxito en la empresa familiar
La gente me pregunta de dónde salen las ideas para mi blog, porque cada semana encuentro algo diferente sobre qué escribir. Mi respuesta: “de cualquier parte y de todas partes”.
Esta semana surgió viendo Jeopardy, y una de las breves entrevistas de Alex Trebek con los concursantes.
Entre los 5 mejores de todos los tiempos
Un bartender llamado Austin Rogers tuvo recientemente una racha fantástica: acumuló más de 400 000 dólares en premios en poco más de dos semanas, lo que lo ubicó entre los 5 mayores ganadores de todos los tiempos de Jeopardy.
Después de que acumulara una cantidad considerable de premios, Alex le preguntó a este simpático joven de Nueva York a qué atribuía el éxito que estaba teniendo en el programa.
Su respuesta sincera me pareció muy refrescante:
“Genética, suerte y karma”.
También se aplica al éxito de la empresa familiar
No pude evitar pensar en lo bien que estos tres elementos encajan también con el éxito de la empresa familiar.
Me doy cuenta de que no es necesariamente obvio, pero bueno, para eso escribo estos blogs, para compartir mis reflexiones justamente sobre este tipo de cosas. Veámoslos uno por uno.
Genética
El ángulo de la empresa familiar encaja bastante claramente con el comentario sobre la genética. “Sin duda salió a su papá”.
Sí, efectivamente heredamos muchos rasgos de nuestros padres, y en una empresa familiar próspera, por lo general se espera que la nueva generación tenga muchas de las mismas características positivas que llevaron al éxito a los padres.
Sin embargo, pueden surgir problemas cuando los hijos tienen rasgos positivos diferentes, y pueden producirse choques cuando las generaciones no coinciden en todo.
Suerte
Sobre la suerte es un poco más difícil ponerse de acuerdo. A las personas exitosas les gusta pensar que son las únicas responsables de que a su empresa le vaya bien, y en la mayoría de los casos es cierto, pero es solo una parte de la fórmula.
No puedo evitar pensar que la suerte influye en cómo salen las cosas más de lo que la mayoría de la gente reconoce.
Sí, conozco muy bien las expresiones “Uno se fabrica su propia suerte” y “Cuanto más trabajo, más suerte parezco tener”, y también resuenan mucho conmigo.
Pero por cada empresario que culpa de su fracaso a la “mala suerte”, probablemente hay otro que debería agradecerle a la “buena suerte” su éxito.
Karma
Si le pareció que la suerte era un concepto difícil de entender, pasemos al karma y probemos suerte ahí.
Empecemos con una rápida búsqueda en Google, que arrojó esta joya:
Karma (kar-ma) es una palabra que significa el resultado de las acciones de una persona, así como las acciones mismas. Es un término relacionado con el ciclo de causa y efecto. Según la teoría del karma, lo que le sucede a una persona le sucede porque ella lo causó con sus acciones.
No era exactamente lo que pensé que arrojaría mi búsqueda, pero ¿quién diablos soy yo para discutir con Google? Eso podría no traerme buen karma. (¿Vio lo que hice ahí?)
Me vienen a la mente muchas cosas distintas cuando pienso en el karma. La “regla de oro” y “Trata a los demás como quieres que te traten” son un par de ellas.
También pienso en la humildad, y en no actuar como si uno fuera mejor que todos los demás, porque eso probablemente no generará buen karma.
Humilde y amable
La idea del karma me hizo recordar una entrada de blog de junio de 2016, Humble and Kind (“Humilde y amable”), en la que escribí:
Y si efectivamente empieza siendo humilde y amable cuando es joven, ¿cómo llegó a ser así? Supongo que la mayor parte proviene de sus padres y del ejemplo que dan.
Cuando las empresas familiares se desmoronan, suele ser en gran parte por conflictos familiares; entonces, ¿qué pasó con la humildad y la amabilidad?
Cuando pensé por primera vez en el karma y la empresa familiar, pensé en las formas en que la empresa interactúa con clientes, proveedores y competidores; ya sabe, las interacciones externas .
Pero ahora que volví a leer el extracto de ese blog, me doy cuenta de que el karma interno, dentro de la familia, probablemente es aún más importante.
Enseñarles a sus hijos sobre el karma trae buen karma.
Algo para pensar
Volvamos a Austin, nuestro concursante de Jeopardy. Finalmente perdió un juego y fue destronado, pero su reacción pareció coherente con su inclinación por mantener contentos a los dioses del karma.
Lo último que se le vio fue riendo y chocando los cinco con la mujer que lo venció.
Puede que su suerte se hubiera acabado, pero su karma seguía muy fuerte.
