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Cómo evitar el “problema del 60%”

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Cómo evitar el “problema del 60%”

Hace unas semanas, uno de mis contactos de Twitter (mis “tuiteros”) compartió un artículo de noticias sobre empresas familiares que citaba una estadística interesante.

Como el campo de la empresa familiar como “unidad” de estudio específica todavía es relativamente nuevo, no necesariamente hay muchas estadísticas para elegir cuando alguien se sienta a escribir un artículo así.

Parece que las estadísticas de los mismos estudios, por lo general de hace décadas, se reciclan y se reutilizan una y otra vez. Pero ese es un problema para otro día.

El sesenta por ciento de los fracasos de empresas familiares

Esta es una cita sobre la estadística principal del artículo:

“El sesenta por ciento de los fracasos se debió a rupturas de la

confianza y la comunicación dentro del núcleo familiar”

Me gustaría hablar de ese 60%, pero primero necesito dar un poco de contexto. La oración anterior a la citada decía: “Un estudio exhaustivo identificó las razones por las que las empresas familiares no perduran”.

Si quisiéramos ampliar la lista de cosas que “no perduran”, podríamos agregar las empresas en general y, por supuesto, las personas, porque todos vamos a morir algún día.

Bueno, ahora que ya me desahogué sobre algo que me molesta mucho, la forma en que algunos autores lanzan estadísticas sobre las empresas familiares, pasemos a lo bueno.

¿Rupturas en qué?

Veamos los “problemas” de las empresas familiares que se mencionaron como los más frecuentes, es decir, el 60%.

“Rupturas de la confianza y la comunicación” es como se redactó, y lo entiendo como “rupturas de la confianza” y “rupturas de la comunicación”.

Por supuesto, se podría argumentar que “confianza y comunicación” están tan entrelazadas que en realidad son inseparables en este contexto, y tampoco me opondría a ese argumento.

El hecho de que se hayan “agrupado” en primer lugar ya lo demuestra de algún modo. Pero solo para este ejercicio, empecemos por analizarlas por separado.

Rupturas de la confianza

Para que haya una “ruptura” de la confianza, primero tiene que haber existido cierta confianza.

Este es el escenario que se supone: 1. Había confianza; 2. Se rompió; y 3. Con el tiempo, la empresa familiar dejó de existir.

Es de suponer que si la confianza se hubiera mantenido firme y no se hubiera roto, la empresa seguiría existiendo.

Sería muy interesante analizar los detalles de esas rupturas de la confianza, porque tengo algunas teorías que me gustaría comprobar si pudiéramos ver los datos reales.

Estaría dispuesto a apostar que el nivel de confianza entre cada par de personas no cambió mucho con el tiempo, porque en mi experiencia suele mantenerse bastante constante.

Sin embargo, los cambios a lo largo del tiempo en la composición del grupo en su conjunto que dirige la empresa sin duda pueden hacer que el nivel de confianza empeore.

Rupturas de la comunicación

Las rupturas de la comunicación suelen ser más fáciles de ver que los problemas de confianza. Eso se debe a que, cuando el problema es la confianza, se tiende a guardar silencio al respecto.

Cuando imaginamos problemas de comunicación, quizá tendamos a pensar en gritos y altercados que la gente de la oficina puede ver y oír.

He conocido algunas empresas familiares a las que este tipo de escenas no les son ajenas.

Pero creo que el tipo de rupturas de la comunicación que están en la raíz de los fracasos de empresas familiares suelen ser más bien silenciosas.

A veces ya no hay gritos, porque ya nadie le habla a nadie.

Razones y oportunidades para hablar

La buena noticia es que los problemas de confianza y comunicación no suelen aparecer de un día para otro. Por lo general son graduales. ¿Por qué es eso una buena noticia? Buena pregunta.

Para mí, si una situación se va deteriorando poco a poco, hay una oportunidad de abordarla y tratar de corregirla. Por supuesto, tiene que haber disposición para trabajar en ello.

Los miembros de una familia que son propietarios o dirigen una empresa juntos (o ambas cosas) tienen muchas razones para necesitar comunicarse con regularidad.

A veces no crean suficientes oportunidades para hablar.

Reuniones periódicas

Mi mejor consejo para las familias a las que les preocupan estas “rupturas de la confianza y la comunicación” es programar reuniones periódicas para hablar de trabajar EN su empresa, no solo dentro de ella.

Por lo general, al menos una vez por trimestre, los miembros clave de la familia deben reunirse y ventilar las cosas, para que la situación no empeore.

Si necesita un “árbitro”, búsquelo. Pero, por favor, hágalo.

Enlace: Family Business: When business is personal – Smart Business Magazine

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