Ambas son necesarias, pero no en los mismos lugares
Muchísimos de los problemas que enfrentan las familias al transferir su patrimonio de una generación a la siguiente se reducen a cuestiones de tiempos.
Hay personas de distintas generaciones, así que automáticamente hay realidades diferentes relacionadas con su etapa de vida actual, lo que naturalmente les hace sentir ciertas urgencias que otros quizá no comprendan.
De alguna manera, las cosas suelen ir mejor después de que todos han tenido la oportunidad de compartir sus puntos de vista de forma que los demás de pronto puedan entenderlos, pero eso no sucede con suficiente frecuencia, así que hablemos de eso aquí.
El panorama general: una mirada río arriba
La mayoría de mis blogs son “atemporales”, es decir, se pueden leer en cualquier momento, porque no dependen de la actualidad ni de las estaciones.
Este año me he desviado un poco, debido a la pandemia que me hizo reenfocar los temas la primavera pasada, y últimamente he hablado mucho de mis semanas de verano en la cabaña.
Una ventaja de manejar nueve horas hasta mi cabaña es el tiempo que me da para escuchar audiolibros, que son mi forma favorita de hacer que el viaje sea productivo y enriquecedor.
En mi último viaje, escuché Upstream, The Quest to Solve Problems Before They Happen, de Dan Heath.
Fue excelente y lo recomiendo, porque ofrece una gran perspectiva sobre la teoría de sistemas, y ayuda a valorar lo importante que es observar cómo están conectadas las cosas.
El factor tiempo en la teoría de sistemas
Si esto le da un poco de déjà vu, puede ser porque escribí De río arriba a río abajo en la empresa familiar hace un par de meses, y uno solo puede escribir cierta cantidad de blogs sobre “ríos”.
Ese blog concluía con mi sugerencia de ponerse en marcha temprano con las eventuales transiciones, y eso enlaza muy bien con el mensaje de esta semana.
Hacia el final de Upstream, Heath tiene una gran frase sobre dónde ser paciente y dónde ser impaciente, que nos lleva directamente de vuelta a nuestras cuestiones de tiempos.
Nos dice que seamos:
pacientes con los resultados, e impacientes con las acciones
Si usted es como yo, querrá pausar la grabación un minuto y asegurarse de haber captado todo.
Sabiduría predigerida
Bueno, esto no es una grabación, es un blog, así que no tiene que dejar de escuchar, retroceder, tomar una pluma y asegurarse de haberlo anotado todo, porque yo ya hice ese trabajo por usted.
Además, ahora voy a explicar claramente la idea clave, cosa que haré con gusto porque Heath, que ha escrito y vendido bastantes más libros que yo, está diciendo algo realmente importante, y además coincide con cosas que yo también he estado diciendo.
Esta es la reformulación más sencilla de este consejo en mis propias palabras:
“Apresúrese a empezar, pero no tenga prisa por terminar”
Me recuerda un blog que escribí hace un par de años, No hay destino, que se inspiró en una cita que había leído poco antes: “No hay destino, TODO es camino”.
Ser impaciente con las acciones
La procrastinación es probablemente el mayor enemigo de las transiciones patrimoniales exitosas en las familias. En pocas palabras, las personas esperan demasiado para empezar el trabajo.
Es curioso, porque el trabajo en sí no suele ser algo a lo que las familias que han tenido éxito construyendo una empresa sean “alérgicas”; por lo general tienen una sólida ética de trabajo, que es lo que les permitió llegar al punto de acumular suficiente patrimonio para marcar una diferencia en la vida de todos los miembros de la familia.
Lo he dicho muchas veces, desde mi primer libro en 2014, SHIFT your Family Business, en el que la palabra SHIFT es un acrónimo en el que la “S” significa “Start!” (¡Empiece!)
Es imposible empezar demasiado pronto.
Ser paciente con los resultados
La transición patrimonial no es un evento, es un proceso. Y aunque hay procesos que conviene hacer rápido, este es uno que sale mejor cuando toma más tiempo.
Las dos (o tres) generaciones necesitan tomarse su tiempo e ir trasladando gradualmente las decisiones y las acciones de la NowGen (la generación actual) a la NextGen (la nueva generación).
Cuando ha empezado temprano, se da tiempo para cambiar de rumbo, ir más despacio cuando sea necesario y ser flexible (la F de SHIFT), sin tener que empezar desde cero.
Ajustar los tiempos y recalibrar
Este es realmente un proceso sin un verdadero final, porque incluso después de que los mayores hayan dejado este mundo, su sabiduría permanecerá, para transmitirse a las generaciones sucesivas.
Y nunca deberíamos tener prisa por terminar ese trabajo.

