Fíjese en que no empezamos con “fuera”
La carpeta “Ideas para el blog” de mi bandeja de entrada suele estar bastante al día, ya que lo que pongo ahí o bien se convierte en una entrada o bien se descarta en unos pocos meses desde su llegada.
Esta semana por fin llego a una que destaca por el polvo que ha acumulado durante más de un año ya.
Un amigo y colega, Michael Palumbos, a quien conocí a través del Purposeful Planning Institute (PPI), había enviado un correo a muchos de nuestros colegas en marzo de 2021, con “Pregunta de investigación” como asunto.
Estaba encuestando a unas cuantas decenas de personas que trabajan con familias sobre las “tres cosas que hay que hacer como base” al empezar a trabajar con ellas como “coach de empresas familiares”, como él nos llamó.
Le envié mis ideas, él recopiló más de 20 respuestas de colegas y nos compartió su síntesis a todos como agradecimiento.
No sé por qué me tomó un año escribir sobre esto.
Y el “top 3” es:
Arriba parafraseé el intercambio entre Michael y nuestros colegas del PPI.
A continuación está su versión de lo que resumían las respuestas, textualmente:
- Determinar si la familia está lista y dispuesta a hacer el trabajo.
- Evaluar dónde está la familia hoy y adónde le gustaría ir.
- Utilizar las reuniones familiares para aumentar la unidad y la formación
Permítame compartir lo que pienso sobre estos tres pilares clave del trabajo con cualquier familia.
1. Empezar por la base: ¿estamos listos?
Esto parece bastante inofensivo y sencillo a primera vista. Le aseguro que es todo lo contrario.
Algunas familias nunca estarán listas para hacer el trabajo necesario para tratar de aumentar las probabilidades de tener una transición intergeneracional exitosa.
Una de las partes más complicadas se debe al simple hecho de que una familia no es una entidad unitaria, sino un sistema compuesto por varios individuos distintos.
El solo hecho de llegar a la línea de salida de un proyecto de tan largo plazo con una familia puede ser un logro en sí mismo.
La idea de contratar a una persona externa para trabajar con la familia puede dar miedo a muchos, y a menudo es ir demasiado lejos.
Puede ayudar que la persona de la familia que busca ayuda pertenezca a la generación que actualmente lidera, pero eso tampoco garantiza que vaya a funcionar.
2. Dónde estamos y adónde queremos ir
Una vez que una familia acepta empezar, porque cree que está lista, es importante tomarse el tiempo de evaluar dónde está, cómo llegó ahí y adónde espera ir en conjunto.
Al trazar el plan para una próxima transición generacional del liderazgo y de la propiedad de los activos familiares, los miembros de la familia que forman parte del sistema son todos diferentes, tanto en sus capacidades como en sus deseos y necesidades.
Por eso es clave contar con una persona sin parentesco que les ayude a orientarse y que conduzca sus conversaciones.
Digamos simplemente que cuando le digo a “papá” algo que quizá no quiere oír, al menos lo escuchará mejor que si viniera de uno de sus hijos. Y eso también funciona con otras generaciones.
En cuanto a adónde quiere ir la familia, algunas tienen una visión multigeneracional, mientras que otras solo quieren superar la próxima transición, y cualquiera de las dos puede funcionar.
Normalmente es más sencillo y fácil lograr consenso en los proyectos de plazo más corto.
3. Iniciar una serie de reuniones familiares periódicas
Suponiendo que la familia está lista y que ha hecho un trabajo preliminar para tener una idea de adónde espera ir en conjunto, la forma de hacerlo realidad se centra en instituir reuniones familiares periódicas.
Pueden ser una vez al año, trimestrales o algo intermedio. Puede tener sentido hacerlas seguidas al principio y luego cambiar el calendario más adelante.
Pero hay que crear un proceso recurrente en el que los miembros de la familia se reúnan para conversar sobre cómo se va a gobernar la familia en su relación con la empresa o los activos que poseen en conjunto.
Hay que programar la siguiente reunión antes de que todos se vayan, y hay que saber quién debe hacer qué mientras tanto.
No es tan fácil como parece, y por eso tan pocas familias logran que realmente funcione.
