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Una de las preguntas que más estrés generan entre muchos asesores financieros cuando se la plantean sus clientes más acaudalados es: “¿Necesito un family office?” Cualquier indicio de que un cliente valioso siquiera esté considerando cambiarse puede generar ansiedad, incluso en los profesionales más experimentados. Responder con un simple “sí” puede dar la impresión de que usted no lo valora o, peor aún, de que está dispuesto a dejarlo ir. Pero decir “no” de la manera equivocada tampoco inspira mucha confianza.
Desentrañar lo que los clientes realmente quieren decir
La verdad es que la mayoría de las familias no necesita un family office, aunque a algunas quizás les guste el prestigio de decir que tienen uno. Las verdaderas preguntas para los asesores son
¿Cómo puede esta familia obtener lo que necesita?
¿Cómo puedo ayudarles a llegar ahí?
Cuando los clientes ven que usted está genuinamente enfocado en sus intereses y actúa en consecuencia, por lo general le ven aún más valor a la relación.
Haga las preguntas correctas.
En este punto, la curiosidad es clave. Hacer preguntas como “¿Me ayuda a entender qué es lo que le gustaría lograr para su familia?” abre la puerta. A menudo, los clientes no buscan una enorme estructura interna. Más bien, pueden sentirse abrumados por la complejidad, frustrados por asesorías desarticuladas o inseguros sobre cómo involucrar a la siguiente generación. Quieren que sus asesores trabajen juntos de manera más eficaz y desean mejores formas de involucrar a los miembros de la familia.
Alternativas a un family office tradicional
Un single-family office (SFO) está diseñado para atender a una sola familia, que a menudo abarca varias ramas y generaciones. En la práctica, el umbral de patrimonio suele comenzar a partir de varios cientos de millones (alrededor de 500 millones de dólares), dado el costo de emplear a un equipo dedicado de profesionales.
Algunas familias habrán sido abordadas por multi-family offices (MFO), que buscan ofrecer servicios similares a los de un SFO con un nivel de patrimonio menor. Pero el término “family office” se ha vuelto de uso bastante laxo, y las ofertas varían enormemente. Muchas familias terminan compitiendo por atención o descubriendo que el apoyo prometido no corresponde del todo a la realidad.
Crear una red de confianza es clave.
Los asesores que construyen alianzas de confianza pueden ofrecer muchos de los mismos beneficios y, al mismo tiempo, evitar los inconvenientes. Al colaborar con firmas complementarias, pueden cubrir gran parte de esa gama y, cada vez más, incluso los MFO buscan este tipo de alianzas para ampliar lo que pueden ofrecer.
Su rol como arquitecto estratégico: alianzas para la escala, la sofisticación y la confianza
El deseo de los clientes de mayor sofisticación no es una amenaza. Es una oportunidad para que usted asuma un rol todavía más central.
Los asesores clave conocen el rol central que desempeñan.
Construir estas alianzas le permite ofrecer lo que las familias quieren sin pretender ser todo lo que necesitan. En Blackwood colaboramos con regularidad con otros profesionales, sobre todo en áreas que van más allá de la experiencia financiera tradicional, como la gobernanza familiar y la participación intergeneracional. Como no vendemos productos financieros, nuestro trabajo está totalmente libre de conflictos de interés, y nuestro rol es potenciar, no reemplazar, el trabajo de los asesores existentes.
