En esta época del año vemos un montón de retrospectivas de todos los acontecimientos de los últimos 12 meses. Estos reportajes son excelentes piezas de relleno para los medios de comunicación en una época del año que de por sí suele ser tranquila, así que encajan a la perfección.
Personalmente, estas cosas me suelen parecer bastante sosas, y desde luego no algo que espere con ilusión. La única excepción serían los resúmenes de los “10 mejores” momentos en los canales deportivos, o quizás algunas tomas falsas.
Pero que esta temporada no sea buena para la televisión no significa que no sea un gran momento para un poco de retrospección personal. (Sí, esa palabra SÍ existe, acabo de verificarlo).
Cuando era más joven, la temporada navideña no me entusiasmaba mucho, e incluso pasé por una especie de fase de “Grinch”, durante la cual no le compraba regalos a nadie. Pero, ay, la paternidad cambió eso.
Cuando mis hijos eran más pequeños y todavía estaban en la etapa de Santa Claus, la Navidad era muy divertida, y todavía puedo ver el enorme desorden en nuestra sala después de abrir los regalos, ya que los regalos no venían solo de Santa, sino también de los abuelos, las tías y los tíos.
Ahora que son adolescentes (está bien, estrictamente hablando uno todavía tiene 12 años y medio), las cosas han vuelto a cambiar. Ahora disfruto mirando hacia atrás en el año y observando los avances que han logrado en tantos aspectos de su vida.
El viejo dicho “crecen tan rápido” es tan cierto que casi da miedo. Un año es mucho tiempo cuando uno es niño, pero cuando uno se acerca a los 50, pasa en un abrir y cerrar de ojos. Todavía me cuesta entender cómo pueden pasar tantas cosas Y el tiempo pasar tan rápido. Si están pasando tantas cosas, ¿no debería tomar más tiempo?
Bueno, quizás me estoy poniendo demasiado existencial, pero es la temporada, ¿no? Miramos hacia atrás el año que acaba de terminar y nos maravillamos de cuánto han cambiado las cosas, y casi no puede uno evitar mover la cabeza cuando intenta mirar un año hacia adelante y pensar dónde estará la próxima Navidad.
Pero por mucho miedo que dé, creo que todo el mundo realmente debería hacerlo, aunque solo sea una vez al año. Si quiere hacer algo aún más divertido, proyéctese 5 años hacia adelante y vea qué edad tendrá cada miembro de su familia a finales de 2018. ¡Caramba!
Si trabaja en una empresa familiar, es aún más importante hacer este tipo de ejercicio, porque ya de entrada hay tantas piezas en movimiento que, cuando se agrega el elemento del tiempo, las cosas realmente pueden empezar a ponerse interesantes.
Si no tiene una empresa en operación pero tiene la suerte de estar en la categoría HNW (high net worth, es decir, de alto patrimonio neto), mire hacia adelante y piense cómo quiere que vayan las cosas en su futuro, y cuál será el rol de sus hijos a medida que crezcan, y a medida que USTED envejezca.
Esta es la época del año en que solemos ver a los miembros de la familia, a algunos de los cuales quizás no vemos tan seguido como quisiéramos. Es un gran momento para trabajar en mejorar la comunicación con todos, e incluso para hablar juntos del futuro.
¿Cuántos de ustedes se animan? Buena suerte a quienes lo hagan; creo que se alegrarán de haberlo hecho.