La vida está llena de verdades simples. Muchísimas cosas son tan simples de explicar y tan simples de entender, en teoría, que uno pensaría que todo el mundo vive una vida sin preocupaciones.
Pero muchas personas cometen el error de creer que “simple” es lo mismo que “fácil”. Es muy fácil caer en esa trampa. Así que permítame intentar desterrar para siempre esa idea de su mente.
Empecemos con un aspecto de mi vida con el que he batallado prácticamente toda mi vida.
Desde muy pequeño recuerdo ir de compras con mi madre a buscar ropa y oír a la vendedora informarle que no tenían esa ropa en mi talla, o que deberíamos buscar algo en el departamento de tallas “robustas”.
Hoy prefiero comprar en tiendas especializadas en tallas grandes (Big & Tall), ya que realmente puedo dedicar tiempo a elegir ropa que me guste, en lugar de lo que tengan que me pueda quedar.
El punto es que bajar de peso es un concepto simple. Comer menos, hacer más ejercicio y ¡VOILÀ! Ojalá fuera así en la vida real. Sí, es simple. Pero eso no lo hace fácil.
Cuando pasamos al terreno de los negocios, y específicamente de la empresa familiar, hay muchísimas cosas simples que usted puede hacer para que su empresa crezca, obtenga más ganancias, tenga una vida equilibrada y mantenga a todos en la familia motivados y felices. Sí, hay muchas cosas simples que usted puede hacer.
Muy pocas de esas cosas simples son también fáciles de poner en práctica. Así que volvamos a la analogía del peso. Mi último blog trató sobre la ignorancia, así que relacionémoslo también. He aprendido mucho sobre nutrición en el último año, desde que mi médico me recomendó ver a una nutrióloga. Ahora entiendo mucho más del tema, y ella me ha enseñado muchos trucos que realmente han empezado a ayudarme a avanzar en la dirección correcta.
Pero una de las claves es que ella siempre se asegura de que programemos una cita de seguimiento para que yo no olvide que de alguna manera le rindo cuentas, ya que sé que la volveré a ver en un par de meses. De esta forma, ella es una especie de coach para mí, que me mantiene en el camino.
Mi médico también mencionó que tal vez me recomiende un entrenador personal para trabajar conmigo de manera similar en la parte de la ecuación que corresponde al ejercicio. Todavía no llegamos a eso, pero ya entiendo claramente de dónde vendría la mayor parte de los beneficios, y es del aspecto de seguimiento y rendición de cuentas.
Así que ya he usado los términos “coach” y “entrenador”, y ambos funcionan en sus respectivos campos. Ahora quiero incorporar el término “facilitador”, ya que de hecho tiene cierto uso y aceptación en el campo de la asesoría a empresas familiares.
Durante un curso reciente sobre facilitación hablamos del término y se me ocurrió mencionar que la raíz de la palabra, “facile”, es justamente la palabra francesa para “fácil”. Pensé que era algo obvio (¡qué bueno es hablar más de un idioma!), pero la reacción de los demás dejó claro que yo estaba en minoría.
La aplicación de diccionario de mi teléfono no tiene una entrada para facilitador, pero para el verbo facilitar encontramos: hacer más fácil o menos difícil; impulsar (una acción, un proceso, etc.). Ayudar al progreso de (una persona).
Si aquí tiene un momento de “¡Ajá!” y se da cuenta de que le vendría bien un facilitador en su vida, su empresa o su familia, lo felicito (en francés, “je vous félicite”), pero esa es otra palabra francesa para otro día.